En un acontecimiento calificado como histórico según C5N, el Papa León XIV y el Patriarca Ecuménico Bartolomé protagonizaron un trascendente encuentro en Estambul
La reunión, cargada de simbolismo religioso y diplomático, marcó un nuevo impulso hacia la unidad cristiana y la cooperación global.
Un viaje con fuerte mensaje ecuménico
El Papa León XIV realizó su primera visita apostólica desde su elección y eligió como destino el Patriarcado Ecuménico de Estambul. Allí fue recibido en la Iglesia Patriarcal de San Jorge, donde ambos líderes encendieron una vela y veneraron un icono sagrado antes de participar en una Doxología.
Durante la ceremonia se elevaron oraciones por la paz en múltiples idiomas, y el Papa y el Patriarca recitaron juntos el “Padre Nuestro” en latín, un gesto que fue interpretado como una señal clara de acercamiento entre ambas tradiciones cristianas.
Presencias destacadas y un clima de respeto
Al evento asistieron figuras de alto nivel religioso y político, entre ellas el Patriarca Teodoro de Alejandría, autoridades de las Iglesias de Constantinopla y Roma, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Michael Rigas, y el subsecretario de la Unión Europea para Diplomacia Religiosa, Konstantinos Alexandris.
En su mensaje, Bartolomé resaltó que el Pontífice llegó para recibir su “Tiempo”, una bendición tradicional de la liturgia ortodoxa que simboliza el apoyo espiritual al inicio de su ministerio. León XIV, por su parte, evocó el aniversario del Primer Concilio de Nicea como inspiración para avanzar hacia una plena comunión entre las Iglesias.
Firma de una declaración conjunta
Tras la ceremonia religiosa, el Papa y el Patriarca se trasladaron a la Sala del Trono de la Casa Patriarcal. Allí firmaron una declaración conjunta que reafirma el compromiso mutuo de fortalecer el diálogo ecuménico, promover la unidad cristiana y trabajar por la paz global.
Luego de la rúbrica, ambos mantuvieron una reunión privada en el Despacho Patriarcal, donde profundizaron las líneas de trabajo para los próximos meses.
El encuentro entre el Papa León XIV y el Patriarca Bartolomé deja un mensaje claro: la unidad cristiana sigue siendo una meta compartida y un desafío que requiere diálogo, respeto y compromiso. Un paso simbólico, pero también profundamente significativo para la comunidad religiosa internacional.




