Los más de cinco millones de jubilados que cobran el haber mínimo enfrentan una situación crítica, viendo cómo sus ingresos pierden contra la inflación y los obliga a recortar gastos en alimentación, medicamentos y controles médicos.
Según informó el medio El Ancasti, el ingreso total de diciembre, incluyendo bono y aguinaldo, sólo cubre un tercio de la Canasta Básica del Jubilado.
Ingresos que no alcanzan: una pérdida constante del poder adquisitivo
En diciembre de 2025, los jubilados con haber mínimo cobrarán $581.319,38, un monto que representa un incremento del 28,6% interanual pero que queda por debajo de la inflación del 31,3% registrada hasta octubre. Esta diferencia significa una pérdida real de poder adquisitivo que se acumula mes a mes. Según Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad, «los que cobran el bono pierden más poder adquisitivo que los otros dos millones restantes. Esos cinco millones están cada vez más lejos de la canasta de un jubilado», cuya última estimación fue de $1.514.074 para octubre .
Salud en riesgo: medicamentos y controles médicos postergados
La situación afecta directamente la salud de los adultos mayores. Solamente para la compra de medicamentos, se estima que necesitarían $402.888 mensuales, superando ampliamente el haber mínimo. «Tenemos una catarata de gente, pacientes oncológicos, por ejemplo, que no se controlan», explicó Semino, quien agregó que el temor a cambios de tratamiento que no puedan costear lleva a muchos a evitar incluso los controles médicos esenciales. Esta situación genera «temores anexos a los que tiene cualquier paciente» cuando enfrenta una enfermedad grave .
Estrategias de supervivencia: trabajo informal y pérdida de pertenencia
Cada vez más adultos mayores se incorporan al mercado laboral informal para llegar a fin de mes, aunque muchos no pueden hacerlo por razones de salud. Quienes logran trabajar lo hacen «de todo lo que sea», según el Defensor de la Tercera Edad. Incluso los jubilados que pueden cubrir lo esencial van perdiendo costumbres que definen su calidad de vida, como tomar un café en sus lugares habituales, mudándose a cadenas con promociones más económicas. «Van perdiendo sus lugares de pertenencia y con ellos, su historia», resaltó Semino .
Endeudamiento imposible y exclusión financiera
La posibilidad de acceder a créditos formales es casi nula para este grupo. Según Semino, «lo que se ofrece hoy en créditos para jubilados es una gran mentira de los bancos». Quienes logran financiamiento lo hacen a través de prestamistas informales que cobran intereses que «pueden llegar hasta el 700% interanual», profundizando su situación de vulnerabilidad. Los jubilados se han convertido en «los grandes morosos de las expensas de los edificios» en las grandes ciudades .
Mientras el poder adquisitivo de las jubilaciones mínimas continúa deteriorándose, los adultos mayores enfrentan decisiones dramáticas entre alimentación, salud y vivienda, viendo reducida no sólo su calidad de vida sino también su salud y su lugar en la sociedad, en una situación que excede las mediciones estadísticas tradicionales de pobreza.




