La controversia por la polémica distinción a Rosario Central volvió a tensionar la relación entre el Gobierno y la AFA, reabriendo un enfrentamiento que parecía en pausa
Según El Comodorense, la situación no solo expuso internas políticas, sino también un creciente malestar social que impacta en el corazón de la pasión futbolera.
Un conflicto que vuelve al centro de la agenda
La semana dejó ver un quiebre inesperado: el fútbol regresó al centro de la política nacional. Resultó inevitable después de la reacción pública que generó el premio otorgado a Rosario Central y el enojo generalizado por la sanción a los jugadores de Estudiantes tras el “pasillo de espaldas”.
Aunque Javier Milei había tomado distancia del tema desde su asunción, la crisis volvió a instalar el debate sobre el rol de la AFA. El Presidente, influenciado en su momento por Mauricio Macri, había mostrado interés en avanzar hacia un modelo de capitales privados en los clubes. Sin embargo, el rechazo al proyecto de Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) y la resistencia de Claudio “Chiqui” Tapia empantanaron el avance.
Tensiones previas: SAD, beneficios fiscales y negociaciones estancadas
Antes del reciente escándalo, el vínculo entre la Casa Rosada y la AFA ya venía cruzado por dos grandes fricciones:
- El intento de introducir SAD, que el Gobierno decidió retomar recién después del Mundial 2026.
- La disputa por el decreto 1212, que otorgaba beneficios impositivos al fútbol y que el oficialismo quiso eliminar nuevamente. Para los clubes, esa movida apuntaba a asfixiarlos financieramente.
Pese a ello, parecía haberse logrado una tregua tras la foto de diciembre entre Tapia, Karina Milei y Manuel Adorni en una cumbre de Conmebol. Pero ese puente también terminó por desgastarse.
La política interna: apoyos, rechazos y operaciones cruzadas
El Gobierno mantuvo dos canales de diálogo opuestos: uno duro, representado por Karina Milei, y otro más conciliador a través de Santiago Caputo, impulsado especialmente por el patrocinio de YPF a la selección. Con el correr de los meses, ambos vínculos se enfriaron.
La organización del sorteo del Mundial 2030 en EE.UU. parecía un punto de reencuentro, pero la Casa Rosada finalmente canceló su participación y evitó cualquier cruce con Tapia. Incluso Lionel Messi, según trascendidos, prefirió no coincidir con el Presidente en ninguna actividad.
El premio a Rosario Central: el punto de quiebre
La reacción del público, sumada a las críticas en redes y en las canchas, llevó al Gobierno a medir el impacto social del premio entregado a Rosario Central. El resultado fue claro: la imagen de Tapia cayó notablemente.
Para Milei, la maniobra era evidente: no atacar directamente a la AFA, sino dejar que la presión social acelere el desgaste de su dirigencia. En un país donde el fútbol es identidad, cualquier sospecha de manipulación —arbitrajes digitados, manejos oscuros o VAR cuestionado— multiplica la bronca popular.
El Gobierno decidió entonces capitalizar políticamente el malestar sin intervenir de manera explícita en el fútbol, como ya había ocurrido en 2016 con la reacción negativa de la FIFA ante la gestión de Macri.
La salida de TyC y nuevos frentes de conflicto
Dentro de la AFA aseguran que la ruptura del contrato de televisación con TyC fue interpretada por el Gobierno como un golpe que podría debilitar a Tapia. A eso se sumaron otros movimientos recientes, como la denuncia de la DGI contra Ariel Vallejo, hombre cercano a Toviggino, por supuestas irregularidades financieras.
Si bien desde Casa Rosada niegan que estos hechos formen parte de una estrategia coordinada, en el mundo del fútbol se perciben como señales claras de un endurecimiento del vínculo.
El entramado político detrás de Tapia y Toviggino
Tapia no solo concentra poder en el fútbol: mantiene conexiones clave con intendentes, gobernadores y figuras del peronismo, desde Axel Kicillof hasta Sergio Massa y Gerardo Zamora. Ese respaldo político le da un margen de maniobra importante, incluso frente a la presión del Gobierno nacional.
La AFA, además, conserva otro pilar fundamental: el apoyo de los jugadores de la selección argentina, con relaciones forjadas en los años previos al éxito en Qatar.
Un fútbol atravesado por sospechas y tensiones
Entre conflictos de poder, sospechas sobre arbitrajes y decisiones polémicas, el fútbol argentino atraviesa un período de desconfianza generalizada. La incertidumbre crece y la pasión popular se ve cada vez más golpeada.
En medio de este escenario, el futuro del vínculo entre Milei y la AFA permanece abierto, con un trasfondo donde se mezclan tensiones políticas, intereses económicos y el sentimiento más arraigado en la cultura argentina.
La disputa entre el Gobierno y la AFA promete seguir marcando la agenda pública. Entre operaciones, desgaste político y reclamos sociales, el fútbol vuelve a mostrar que su influencia trasciende la cancha y se instala en el centro del debate nacional.




