El presidente de Colombia y actual titular de la Celac, Gustavo Petro, rechazó de manera enfática la orden emitida por su par estadounidense, Donald Trump, de cerrar el espacio aéreo de Venezuela
La decisión, anunciada públicamente por el mandatario norteamericano, generó un inmediato rechazo regional y abrió un nuevo frente de tensión diplomática.
Según Radio3, Petro pidió explicaciones sobre la legalidad internacional detrás de una medida que considera injerencista y violatoria de la soberanía nacional.
Petro exige fundamentos legales y defiende la soberanía
El mandatario colombiano cuestionó la decisión de Trump al solicitar claridad sobre el marco jurídico que permitiría a una nación cerrar el espacio aéreo de otra.
“Quiero saber bajo qué norma de derecho internacional un presidente de un país le puede cerrar el espacio aéreo a otra nación”, expresó Petro desde su cuenta de X, reflejando una postura firme en defensa del principio de soberanía.
Además, advirtió que, de no existir tal respaldo jurídico, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) estaría incumpliendo su función reguladora.
“Un espacio aéreo nacional no lo puede cerrar un presidente extranjero”, enfatizó, remarcando que aceptar este tipo de acciones implicaría “acabar” con los conceptos de soberanía nacional y derecho internacional.
El anuncio de Trump y la reacción inmediata de la región
La orden de Donald Trump fue difundida a través de Truth Social, donde anunció el “cierre total” del espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela. Según sus palabras, la medida estaría dirigida a aerolíneas, narcotraficantes y redes de trata de personas, en el marco de una creciente presencia militar estadounidense en el Caribe.
El Gobierno venezolano, por su parte, condenó la disposición y la calificó como una violación directa de su soberanía. La administración de Nicolás Maduro sostuvo que no aceptará presiones externas y responsabilizó a Washington por el aumento de la tensión política y militar en la región.
El intercambio entre ambos mandatarios vuelve a encender las alarmas diplomáticas en América Latina, donde la soberanía y el respeto al derecho internacional continúan siendo ejes centrales en un contexto regional cada vez más delicado.




