El Ministerio de Economía presentó una proyección de largo plazo que pone a la energía y la minería en el centro de la estrategia exportadora
Con horizonte en 2035, el plan oficial prevé un saldo positivo de USD 75.000 millones, apoyado en obras de infraestructura, nuevos proyectos y un cambio de escala en la generación de divisas.
Energía, el motor del superávit externo
Según el esquema difundido por Economía, el complejo energético fue clave en el comercio exterior reciente. En 2025 explicó cerca del 70% del superávit total, un dato que el ministro Luis Caputo utilizó para cuestionar los debates sobre competitividad.
“Nunca fue una discusión honesta”, afirmó, al sostener que el camino pasa por bajar impuestos y regulaciones, y por incentivar la inversión privada.
De acuerdo con LA17 , la hoja de ruta parte de la consolidación de Vaca Muerta y del saldo energético: se proyectan USD 10.000 millones en 2026, USD 15.000 millones en 2027 y USD 19.000 millones en 2028. El crecimiento está atado a más producción y, sobre todo, a mayor capacidad de transporte y exportación.
Infraestructura y Vaca Muerta como ejes iniciales
En la primera etapa, el VMOS aparece como una pieza central para ampliar la capacidad de evacuación de crudo y gas. La lógica oficial combina producción, logística y acceso a mercados externos, con el objetivo de sostener exportaciones y reducir importaciones energéticas.
El documento destaca que el salto no depende de un único factor, sino de la articulación entre obras, nuevos negocios y demanda internacional.
El GNL, la bisagra del cambio de escala
A partir de 2030, la proyección ubica al Gas Natural Licuado (GNL) como el punto de inflexión. Con su ingreso, la balanza energética treparía a USD 30.000 millones en 2030 y USD 40.000 millones en 2031, para luego estabilizarse cerca de esos niveles. El mensaje es claro: el mayor crecimiento se concentra cuando entra en funcionamiento una nueva vía exportadora.
Minería: crecimiento más tardío, pero acelerado
El capítulo minero muestra una dinámica distinta. Hasta 2030, la balanza se mantendría en torno a USD 6.000 millones, sin grandes saltos. Recién en la siguiente etapa aparece la aceleración, impulsada por proyectos de cobre que ingresaron bajo el RIGI.
Desde allí, el esquema prevé USD 23.000 millones en 2032 y USD 31.000 millones en 2035, multiplicando varias veces el nivel actual. En el reparto final del saldo proyectado, Economía calcula USD 44.000 millones por energía y USD 31.000 millones por minería.
El punto de partida: el récord de 2025
El oficialismo toma como base el desempeño de 2025, con un superávit energético récord de USD 7.815 millones. Ese resultado se explicó por exportaciones por USD 11.086 millones, una fuerte baja de importaciones y un aumento en las cantidades exportadas que compensó precios internacionales más bajos.
El planteo oficial funciona como una hoja de ruta donde cada cifra depende de obras, inversiones y tiempos productivos. Con energía y minería como pilares, el Gobierno apuesta a un cambio de escala en la generación de divisas hacia la próxima década.




