La llegada a La Habana de los féretros con 32 militares cubanos muertos en ataques en Venezuela desató jornadas de duelo y un fuerte mensaje político
El Gobierno calificó el hecho como una “agresión” y convocó a una movilización frente a la embajada estadounidense, en un contexto de máxima tensión regional.
El arribo de los féretros y el homenaje popular
Las cajas mortuorias arribaron en la mañana al Aeropuerto Internacional José Martí y fueron trasladadas en vehículos militares hasta la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar). A lo largo del recorrido, miles de personas acompañaron el cortejo con banderas, aplausos y gestos de respeto, incluso bajo la lluvia.
En el Minfar, familiares, efectivos y civiles rindieron homenaje frente a los féretros cubiertos con la bandera nacional y fotografías de los fallecidos, en escenas marcadas por el dolor y la conmoción.
Mensajes oficiales y clima político
Funcionarios y referentes expresaron un discurso de fuerte condena a Washington. Desde el Gobierno insistieron en que el ataque constituyó una agresión directa y reafirmaron la decisión de “no claudicar” ante presiones externas. Voces oficiales subrayaron que el sacrificio de los militares refuerza la cohesión interna y la defensa de la soberanía.
Movilización y escalada de tensión regional
El Ejecutivo anunció una manifestación en la Tribuna Antiimperialista, frente a la embajada de Estados Unidos en La Habana, como parte de una “marcha del pueblo combativo”. La convocatoria busca expresar respaldo al Gobierno y rechazo a la política estadounidense, en una coyuntura marcada por acusaciones cruzadas y advertencias diplomáticas.
Un trasfondo que reaviva versiones
La confirmación de las muertes reactivó análisis sobre la cooperación entre Cuba y Venezuela, incluida la presencia de personal cubano en esquemas de seguridad. Informes previos de organismos internacionales ya habían señalado acuerdos confidenciales de colaboración, mientras que desde Washington se reiteraron amenazas de recortes económicos y energéticos.
Entre homenajes, denuncias y llamados a la movilización, Cuba despide a sus muertos y se prepara para nuevas jornadas de alto voltaje político. El episodio profundiza la tensión con Estados Unidos y suma incertidumbre al escenario regional.
Según Radio3, el Gobierno cubano enmarca los hechos como una agresión directa y convoca a una demostración masiva en La Habana.




