Una intervención municipal y policial desalojó este sábado por la mañana un intento de asentamiento en el barrio Stella Maris de Comodoro Rivadavia.
Sin embargo, más allá del operativo, el episodio puso en evidencia un antiguo reclamo habitacional de decenas de familias que esperan por la entrega de terrenos prometidos. Según La17.
El operativo de desalojo y la custodia policial
La intervención estuvo a cargo del personal de Control Urbano y Operativo de la Municipalidad de Comodoro Rivadavia, quienes actuaron durante las primeras horas del día en el predio donde se había iniciado la ocupación. El procedimiento se desarrolló con la presencia de efectivos policiales, que brindaron custodia en la zona para garantizar el orden público y evitar incidentes mayores.
De acuerdo a la información disponible, el operativo se concretó sin que se registraran detenciones ni enfrentamientos de gravedad. La presencia de las fuerzas de seguridad se mantuvo durante la mañana para monitorear la situación una vez levantado el asentamiento, aunque no se difundieron detalles oficiales ampliados sobre la actuación.
Un reclamo histórico de 40 familias sin respuestas
El desalojo de este sábado no fue un hecho aislado. Más bien, actuó como un espejo que mostró un problema habitacional que lleva años. En el mismo predio, cerca de 40 familias hicieron oír su voz y su frustración. El motivo es claro: llevan esperando demasiado tiempo por terrenos que, insisten, les prometieron. El papeleo y las demoras administrativas ahogan su esperanza.
Una vecina del lugar fue directa al grano: “Necesitamos terrenos, somos 40 familias y lo cierto es que hicimos notas, tuvimos reuniones con uno de los secretarios de la Municipalidad y todavía no hay respuestas de nadie. Hace 15 años que estamos esperando”.
Sus palabras no son un lamento aislado; son el eco de un malestar que crece desde hace más de una década. Demuestran que las notas formales y las reuniones con funcionarios no han servido para encontrar una salida. Ahora, estas familias solo buscan que se vea su realidad. Quieren diálogo, no confrontación. Su objetivo es simple: que alguien, finalmente, los escuche de verdad.
En resumen, mientras el operativo municipal resolvió una ocupación ilegal en el barrio Stella Maris, no tocó el problema de fondo. Las fuerzas de seguridad aseguran el orden, pero el verdadero conflicto sigue latente. Decenas de familias aún miran al futuro sin certezas, esperando la respuesta que les permita, por fin, tener un lugar propio para construir su hogar. Es un reclamo justo que ya cumple quince largos años de espera.