El gobierno nacional avanza en una doble estrategia para enfrentar el primer vencimiento de deuda clave del año: el pago de bonos por más de US$4.200 millones este viernes 9 de enero.
La operación combina la colocación local de un nuevo bono en dólares y un préstamo de corto plazo con bancos internacionales, una jugada que, aunque garantiza el cumplimiento, genera críticas entre economistas por su impacto en el nivel total de pasivos.
Según Noticias Argentinas, el ministro de Economía, Luis Caputo, descartó en las últimas semanas realizar una colocación en el mercado internacional de capitales. En su lugar, el equipo económico se apoya en dos pilares. Por un lado, la emisión bajo legislación local del «Bicentenial», un bono en dólares con vencimiento en 2029, que permitió recaudar US$910 millones. Por el otro, la confirmación de un acuerdo de reporto (repo) por US$3.000 millones con un consorcio de seis bancos internacionales, a un plazo de 372 días y una tasa del 7.4% anual.
La doble operación que genera controversia entre los analistas
La confirmación del repo, liderada por el Banco Central, era ampliamente esperada por los mercados y fue vista como una señal constructiva, ya que permite reforzar las arcas a un costo considerado razonable para el corto plazo. El gobierno ya había realizado dos operaciones similares en 2025, por un total de US$3.000 millones. La apuesta oficial es mostrar que el país puede cumplir con sus obligaciones sin recurrir a las reservas internacionales del BCRA, que se mantienen en una situación frágil.
Sin embargo, economistas cuestionan el discurso oficial de que esta operatoria no aumenta la deuda. Christian Buteler calculó que, sumando los US$3.000 millones del repo y los US$910 millones del Bicentenial, se están tomando US$3.910 millones para pagar un vencimiento de capital de US$2.700 millones (el resto del pago total de US$4.200 millones corresponde a intereses). «Por lo tanto, habrá crecimiento neto de deuda», afirmó el analista.
En la misma línea, Carlos Rodríguez, ex asesor del presidente Javier Milei, señaló que si el pago se realiza con este financiamiento, «la deuda total aumentaría por la diferencia entre los intereses y el aporte genuino de Tesoro».
El problema de fondo: la falta de acceso al crédito sostenible
El debate técnico sobre el aumento neto del pasivo pone el foco en un problema estructural que los analistas ven como el principal desafío. Marina Dal Poggetto, directora de la consultora EcoGo, lo resumió: «Argentina todavía no logra acceder al crédito para refinanciar los vencimientos de la deuda en dólares y pesos a condiciones sostenibles». Si bien el riesgo país se ha comprimido por debajo de los 600 puntos básicos, el país sigue sin poder emitir deuda a largo plazo en los mercados internacionales a tasas razonables, lo que lo obliga a recurrir a estas soluciones puente.
El repo, si bien útil, es una herramienta de corto plazo. Nicolás Capella, de IDB, señaló que su plazo «no debería ser más que un puente hasta que Argentina pueda volver a los mercados internacionales». La operación también tendrá un efecto colateral en el mercado local: el Tesoro Nacional deberá comprar los dólares al BCRA utilizando pesos de sus cuentas, lo que «agotaría ese colchón de liquidez» y podría presionar al alza las tasas de interés en las próximas licitaciones de deuda en pesos.
Un año complejo por delante, con más de US$19.000 millones en vencimientos
La operatoria de esta semana es apenas el primer capítulo de un año financiero exigente. Según un relevamiento de La Nación, el Tesoro Nacional enfrentará en 2026 vencimientos de deuda en moneda extranjera por un total de US$19.505 millones. Esto incluye otro pago similar de US$4.200 millones en bonos en julio, y compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros organismos multilaterales por más de US$9.000 millones.
La estrategia oficial para afrontar este calendario pasa por priorizar la desinflación y apostar a una recuperación en la demanda de pesos que permita al BCRA iniciar un programa sostenido de compra de reservas, con una meta de entre US$10.000 y US$17.000 millones para el año. Sin embargo, analistas como Claudio Caprarulo de Analytica advierten que la superposición entre el monto de estas compras y el volumen de vencimientos refuerza la idea de que el refinanciamiento de la deuda será una condición necesaria para que el Banco Central pueda acumular reservas de manera efectiva.
La operatoria financiera de esta semana garantiza que Argentina cumplirá con un compromiso crítico, evitando un default que hundiría cualquier expectativa de estabilidad. Sin embargo, el debate entre el ministro Caputo y los economistas deja al descubierto una realidad incómoda: el país sigue navegando en aguas financieras turbulentas, dependiendo de puentes de corto plazo porque aún no ha logrado reconstruir el camino firme hacia el crédito internacional a largo plazo.




