Avión pesado de Río Negro lanzó 464.000 litros en Cholila y Rivadavia.
El helicóptero pesado de Río Negro lanzó 464.000 litros de agua en los incendios de Cholila y Villa Rivadavia. La lucha contra el fuego en el noroeste del Chubut ha encontrado un aliado determinante en la tecnología aérea de gran porte. Durante las últimas jornadas, el helicóptero pesado perteneciente a la provincia de Río Negro se consolidó como una pieza estratégica para frenar el avance de las llamas en las zonas de Villa Rivadavia y Cholila.
Su intervención no solo aportó un volumen de agua sin precedentes, sino que optimizó los tiempos de respuesta en los sectores donde el incendio presentaba un comportamiento más agresivo y peligroso para las poblaciones cercanas.
Impacto operativo: 117 descargas en tiempo récord
Los datos del operativo realizado entre el jueves y el viernes son contundentes. La aeronave rionegrina efectuó un total de 117 descargas sobre los frentes activos, acumulando casi 20 horas de vuelo efectivo en el corazón de la emergencia.
Según Río Negro, cada disparo de este coloso del aire deposita 4.000 litros de agua, lo que permitió alcanzar la asombrosa cifra de 464.000 litros vertidos en apenas 48 horas. Este despliegue fue vital para enfriar puntos críticos de difícil acceso para las cuadrillas terrestres.
Diferencial tecnológico frente a aeronaves convencionales
La magnitud de esta intervención cobra real dimensión al compararla con los medios aéreos estándar que operan habitualmente en la región. Mientras que los helicópteros tradicionales cuentan con baldes de 1.000 litros (con una descarga efectiva de 900 litros), el helicóptero pesado de Río Negro cuadruplica esa capacidad.
Para igualar lo que esta aeronave hizo en dos días, se hubieran necesitado más de 500 descargas de aviones convencionales, lo que demuestra una eficiencia logística superior en un contexto donde cada minuto cuenta.
Seguridad para los brigadistas en el terreno
Más allá de las cifras de litros descargados, la verdadera ventaja de este medio aéreo radica en su capacidad de saturación. Mientras una aeronave común descarga 9.000 litros en diez ciclos, la unidad rionegrina alcanza los 40.000 litros en el mismo lapso.
Esta potencia permite reducir drásticamente la temperatura en los frentes de avance, creando condiciones de seguridad mucho más estables para los brigadistas que trabajan con herramientas manuales. De este modo, la cooperación interprovincial se posiciona como el eje central para salvar el bosque nativo.




