Frente a la crítica situación que vive la Patagonia, el Gobierno Nacional confirmó el despliegue masivo de un operativo de emergencia para combatir los incendios forestales que afectan principalmente a Chubut.
Según lo informado por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ya se han enviado más de 295 brigadistas especializados al terreno, reforzados por una imponente logística que incluye 15 medios aéreos, camiones autobomba y el apoyo sanitario y logístico de las Fuerzas Armadas. El objetivo es claro: contener el avance de las llamas, proteger vidas y asistir a las provincias afectadas en coordinación con autoridades locales y bomberos voluntarios.
La magnitud del operativo refleja la gravedad de la crisis. Los 295 brigadistas desplegados provienen de distintas fuentes: 232 fueron enviados directamente por el Gobierno Nacional, 128 pertenecen a Parques Nacionales, 104 a la Agencia Federal de Emergencias y un refuerzo clave de 63 llegó desde la provincia de Córdoba. Este esfuerzo conjunto busca potenciar la capacidad de respuesta sobre el terreno, donde las llamas han consumido miles de hectáreas, forzado la evacuación de miles de personas y destruido decenas de viviendas. Según ADN sur.
Un operativo integral: desde el aire, la tierra y con asistencia humanitaria
La estrategia para enfrentar el fuego es multifacética. Además del personal en tierra, el operativo cuenta con 15 medios aéreos, que incluyen aviones cisterna, helicópteros con helibalde y aviones de gran capacidad como el Boeing 737 destinado específicamente para incendios de gran magnitud. Estos recursos son fundamentales para atacar los focos más inaccesibles y retardar el avance del fuego.
En paralelo, se ha activado un sistema de asistencia humanitaria para las comunidades afectadas. El Ministerio de Capital Humano ya despachó camiones con artículos de primera necesidad, heladeras, estufas y colchones para los damnificados. Las Fuerzas Armadas colaboran con apoyo logístico y de transporte, asegurando que la ayuda llegue a las zonas más comprometidas. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, destacó en sus redes sociales la labor de los combatientes: «Quiero agradecer especialmente a los brigadistas y bomberos que arriesgan su vida para salvar la de los argentinos».
Un respiro clave: las primeras lluvias llegan a la zona del desastre
En medio de la emergencia, un cambio climático trajo una noticia alentadora. Este domingo, alrededor de las 14 horas, comenzaron a registrarse las primeras lluvias en la comarca andina, específicamente en Epuyén y El Hoyo, extendiéndose luego a Esquel, el Parque Nacional Los Alerces y Rincón de Lobos. Si bien no se trató de precipitaciones intensas, este fenómeno natural representa un aporte crucial para las tareas de combate.
La caída de agua permite reducir la temperatura del suelo y humedecer la vegetación seca, dos factores que habían alimentado la propagación descontrolada del fuego. Para los brigadistas exhaustos después de jornadas de más de 16 horas, estas lluvias abren una ventana de oportunidad para reforzar las líneas de contención, atacar focos residuales y ganar terreno en una batalla que aún está lejos de terminar. Este respiro de la naturaleza llega en el momento justo, combinado con el esfuerzo humano monumental, para intentar torcer el rumbo de una de las peores tragedias ambientales de las últimas décadas en la Patagonia.




