Mariana González, hija del líder opositor y autoproclamado presidente electo Edmundo González Urrutia, denunció haber sido víctima de tres episodios de extorsión. La presión busca obligar a su padre a «renunciar a su lucha y causa» a cambio de la liberación de su esposo, quien lleva más de un año detenido.
La crisis política venezolana alcanza una nueva dimensión con denuncias que involucran a la familia de un dirigente clave. Este lunes 19 de enero, Mariana González, hija del opositor exiliado Edmundo González Urrutia, emitió un contundente comunicado a través de su cuenta en X. En él, relató que ha sido objeto de lo que definió como «extorsión» por parte de personas que le reclamaron «obligar» a su padre a retirarse de la vida política para obtener la libertad de su marido, Rafael Tudares.
Según Deutsche Welle, las presiones ocurrieron en «sedes diplomáticas (embajadas), en espacios donde opera el Arzobispado, y en oficinas de organizaciones que públicamente afirman defender los derechos humanos».
Tudares, abogado y esposo de Mariana, fue detenido el 7 de enero de 2025, tres días antes de la investidura de Nicolás Maduro para un tercer mandato que la oposición y parte de la comunidad internacional consideran ilegítimo. Ese mismo día, también fueron detenidos el defensor de derechos humanos Carlos Correa y el excandidato presidencial Enrique Márquez. Si bien Correa y Márquez han sido excarcelados, Tudares permanece encarcelado por más de 374 días.
Una detención cuestionada y un proceso judicial bajo sospecha
El caso de Rafael Tudares está marcado por la falta de transparencia. Mariana González declaró que tanto ella como su familia han enfrentado «grandes obstáculos» para acceder al expediente judicial. La oposición denuncia que el proceso se ha desarrollado «clandestinamente», con cargos de terrorismo, conspiración, asociación para delinquir y legitimación de capitales, pero sin que la defensa haya recibido información oficial sobre una supuesta sentencia de 30 años.
El excandidato presidencial Edmundo González Urrutia denunció recientemente que su yerno se encuentra «visiblemente deteriorado física y emocionalmente» tras una breve visita familiar, la primera en más de un año. González Urrutia, reconocido como presidente legítimo por varios países tras las controvertidas elecciones de 2024, ha señalado el patrón de usar «la privación de libertad como mecanismo de presión política y personal».




