El ministro de Seguridad y Justicia de Chubut, Héctor Iturrioz, lanzó una grave acusación este sábado al afirmar que los devastadores incendios forestales que azotan la cordillera provincial tienen un origen intencional y criminal.
En una entrevista con Radio Splendid AM 990, el funcionario advirtió que la situación «varió para mal» en las últimas horas, ya que el fuego rompió su patrón cíclico y no cesó su actividad durante la noche, quemando una casa más y elevando a once las viviendas afectadas. Según Jornada, la evidencia pericial ya «acreditó con suficiencia» el uso de acelerantes, descartando cualquier hipótesis de negligencia.
La gravedad de la situación es tal que, a pesar del enorme despliegue de más de 340 brigadistas y un amplio operativo aéreo, el incendio principal sigue siendo incontrolable. «Sólo podemos retardarlo», admitió Iturrioz, quien apeló a un cambio climático para contener las llamas que avanzan hacia bosques nativos en dirección a El Maitén, y que ya han afectado zonas de El Hoyo y Epuyén. Mientras se aguarda la llegada de 63 brigadistas de refuerzo desde Córdoba, el ministro alertó sobre el desgaste extremo del personal, que trabaja jornadas de hasta 16 horas seguidas.
La evidencia forense que apunta a la intencionalidad
El ministro Iturrioz fue contundente al detallar los hallazgos de la investigación. Explicó que el proceso pericial consta de tres partes. En la primera, realizada en el «punto cero» del incendio, se detectaron restos de «acelerante e hidrocarburos». La segunda etapa, con intervención de la Policía Federal Argentina, no fue concluyente por sí sola. Sin embargo, la tercera y decisiva fase, la «pericia química de laboratorio», no solo confirmó la presencia de sustancias acelerantes, sino que identificó su tipo específico. «Nosotros tenemos ya acreditado con suficiencia que fue intencional», sentenció el ministro.
Iturrioz subrayó la diferencia entre un acto negligente y uno doloso. Señaló que el fuego se inició en un lugar de bosque «súper denso», de difícil acceso sin conocimiento del terreno, con la clara intención de que se expandiera rápidamente y cortara la única ruta de acceso a Puerto Patriada. «Acá hubo una intención criminal que antes no habíamos visto», afirmó, trazando un paralelo con un incendio de similares características en 2021 que tardó un mes en extinguirse totalmente.
Un daño ecológico «inconmensurable» y un futuro sombrío para el bosque nativo
Más allá de la pesquisa criminal, Iturrioz reflexionó con pesimismo sobre las secuelas ambientales. Calificó el daño como «inconmensurable» y lanzó una advertencia desgarradora para las futuras generaciones: «Tenemos generaciones de chubutenses que no van a conocer el bosque como nosotros lo conocimos, porque acá hay bosque que lleva más de mil años de crecimiento». Su declaración pone en perspectiva no solo la pérdida material y el riesgo humano, sino la destrucción de un patrimonio natural irrecuperable a escala humana, consolidando esta tragedia como una de las peores en la historia reciente de la provincia.
La certeza de un origen criminal transforma la lucha contra el fuego en Chubut. Ya no se trata solo de una batalla contra los elementos, sino también de una investigación judicial que deberá identificar y responsabilizar a los autores de un ataque premeditado contra el ecosistema y las comunidades de la cordillera. Mientras los brigadistas enfrentan las llamas en condiciones extremas, la Justicia inicia ahora su propia contienda contra quienes prendieron la mecha de esta catástrofe.




