El régimen iraní anunció medidas judiciales drásticas contra quienes participaron en las mayores protestas en décadas, mientras admite por primera vez un saldo de miles de fallecidos y acusa directamente al presidente de EE.UU., Donald Trump.
El gobierno de Teherán ha endurecido su discurso tras dos semanas de protestas sin precedentes, que comenzaron por motivos económicos y escalaron hasta exigir el fin de la República Islámica. Según DW.
El portavoz judicial Asghar Jahangir declaró el domingo que el sistema judicial castigará «severamente» a los «instigadores de la violencia», en un proceso que, según funcionarios, podría durar «años». La promesa llega después de que el Líder Supremo, Ali Jamenei, reconociera que «varios miles» de personas han muerto durante las manifestaciones.
Un reconocimiento sin precedentes: el régimen admite miles de muertos
En un discurso histórico este sábado, el ayatolá Ali Jamenei rompió el silencio oficial sobre la magnitud de la represión. Dijo que los manifestantes «mataron a varios miles» de personas, algunos de forma «inhumana» y «salvaje», y culpó directamente a actores vinculados a Estados Unidos e Israel de la violencia. Esta es la primera vez que la máxima autoridad del país habla de una cifra de víctimas en miles, marcando un punto de inflexión.
La narrativa oficial, repetida por el portavoz judicial, sostiene que las protestas fueron un «complot estadounidense» dirigido por «mercenarios» de agencias de inteligencia extranjeras. Las autoridades prometen ahora distinguir entre estos supuestos «instigadores», que enfrentarán el máximo rigor, y los manifestantes «engañados» para salir a las calles.
Tensión con Washington: Jamenei califica a Trump de «criminal»
La crisis ha llevado las tensiones entre Irán y Estados Unidos a un nuevo pico. Jamenei acusó personalmente al presidente Donald Trump de ser un «criminal» responsable por las víctimas y los daños, afirmando que el mandatario estadounidense se involucró personalmente en esta «sedición».
La acusación es una respuesta directa al explícito apoyo de Trump a los manifestantes. Durante las protestas, el presidente estadounidense publicó mensajes animando a los «patriotas iraníes» a «tomar el control de sus instituciones» y prometiendo que «la ayuda está en camino». Este sábado, Trump contraatacó llamando a Jamenei un «hombre enfermo» y afirmando que «es hora de buscar un nuevo liderazgo en Irán».
El futuro incierto: ¿castigos ejemplares o más represión?
El anuncio de «castigos severos» genera temor sobre el destino de los miles de detenidos. Aunque un portavoz dijo que por ahora no se han emitido condenas a muerte, el fiscal de Teherán, Ali Salehi, advirtió que la respuesta judicial será «firme, disuasoria y rápida». Grupos de derechos humanos han alertado sobre el riesgo de ejecuciones sumarias y confesiones forzadas.
Mientras, el régimen afirma haber «sofocado» las protestas tras un brutal operativo que incluyó un apagón de internet de más de 200 horas. Sin embargo, la admisión de miles de muertos por parte de su propio líder es un testimonio de la escala histórica del desafío que enfrentó, y deja una herida profunda en la sociedad iraní cuyo desenlace final aún está por escribirse.




