El gobierno de Teherán desmintió categóricamente el reclamo de Donald Trump y le llamó «irracional y arrogante», mientras ambos países intercambian amenazas militares en medio de una violenta represión de protestas.
La tensión entre Estados Unidos e Irán escaló otro peldaño este viernes 23 de enero, aunque ahora por un choque de declaraciones. El fiscal general de Irán, Mohammad Movahedi, salió públicamente a desmentir una afirmación del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que su presión había evitado la ejecución de cientos de manifestantes.
Según Deutsche Welle (DW), el clérigo iraní calificó la declaración de Trump como «completamente falsa» y tildó al mandatario estadounidense de «irracional y arrogante» .
Un desmentido categórico desde Irán
La disputa verbal tiene como origen las declaraciones de Trump, quien la semana pasada afirmó que las autoridades iraníes habían suspendido alrededor de 800 ejecuciones de detenidos por las protestas, tras una advertencia suya de «graves consecuencias».
Sin embargo, desde Teherán lo niegan rotundamente. «Esta afirmación es completamente falsa; no existe tal cifra, ni el Poder Judicial ha tomado tal decisión», declaró el fiscal general Movahedi desde la ciudad de Qom . El funcionario subrayó que el sistema judicial iraní es una institución independiente que «no se ve afectado por presiones extranjeras» y que, bajo ninguna circunstancia, aceptaría instrucciones de potencias externas .
La situación de fondo: represión, protestas y amenazas de guerra
Este intercambio ocurre en el marco de una crisis profunda en Irán. Las protestas, que comenzaron a finales de diciembre de 2025 por motivos económicos, se transformaron rápidamente en un movimiento político masivo que desafía al régimen clerical. La respuesta del gobierno ha sido una violenta represión.
Mientras las autoridades iraníes reconocen más de 3.000 muertos, organizaciones de derechos humanos con sede en Estados Unidos estiman que la cifra real supera ampliamente los 5.000 fallecidos, la mayoría civiles abatidos por las fuerzas de seguridad. Además, se han producido decenas de miles de detenciones . Para ocultar la magnitud de la represión, el gobierno iraní mantiene un corte total de internet desde el 8 de enero, que ya supera las dos semanas.
Tensión militar: «flota enorme» vs. «dedo en el gatillo»
El panorama se completa con un peligroso incremento de la tensión militar. Donald Trump anunció que una «flota enorme» de buques de guerra estadounidenses, incluyendo el portaaviones USS Abraham Lincoln, se dirige hacia aguas cercanas a Irán «por si acaso» . Por su parte, Irán respondió con sus propias advertencias.
El comandante de la Guardia Revolucionaria, el general Mohammad Pakpour, advirtió que sus fuerzas tienen «el dedo en el gatillo» y están más preparadas que nunca para responder a cualquier agresión . Otros altos mandos han amenazado con convertir todas las bases e intereses estadounidenses en la región en «objetivos legítimos» en caso de un ataque .
El desmentido iraní sobre las ejecuciones suspendidas es más que una mera discrepancia de cifras; es un síntoma de una crisis de proporciones históricas. Mientras el gobierno de Teherán intenta aferrarse al poder reprimiendo brutalmente a su pueblo y rechazando cualquier injerencia externa, Estados Unidos mantiene su presión con una retórica belicosa y un despliegue militar disuasorio. Con miles de muertos, una población silenciada por el apagón digital y dos potencias intercambiando amenazas de guerra, la situación en el Golfo Pérsico es una bomba de tiempo cuya mecha parece acortarse cada día.




