El Ministerio de Economía, a través de la Secretaría de Finanzas, lanza este miércoles la primera licitación de deuda del año con un objetivo clave: renovar vencimientos por $9,6 billones.
Esta operación, la primera en moneda local de 2026, pondrá a prueba la confianza del mercado en un contexto de alta volatilidad de tasas y liquidez ajustada en pesos, según la información difundida por el Gobierno.
Un menú diverso para atraer a los inversores
Frente a los vencimientos de dos letras capitalizables (LECAP), el equipo económico ha diseñado una oferta amplia y diversificada. La estrategia busca captar distintos tipos de inversores con once instrumentos, que combinan plazos, mecanismos de ajuste y monedas.
En pesos, se ofrecen nueve títulos. Estos incluyen letras capitalizables a tasa fija, un bono capitalizable nuevo a junio de 2027, instrumentos ajustados por la inflación (CER) y una letra a tasa variable (TAMAR). En dólares estadounidenses, se lanzan dos nuevas letras vinculadas al tipo de cambio, con vencimientos a febrero y marzo de 2026. El objetivo dual es extender los plazos de vencimiento y, al mismo tiempo, intentar reducir la tasa de interés.
Un contexto financiero desafiante y expectativas del mercado
La licitación se desarrolla en un escenario económico complejo. Los analistas señalan que existe una «falta de pesos» en la plaza financiera, lo que ha impulsado un fuerte aumento en las tasas de interés y podría condicionar el resultado de la subasta.
El equipo de Luis Caputo enfrenta un delicado equilibrio. Por un lado, necesita absorber pesospara recuperar parte de los fondos que el Tesoro utilizó recientemente. Por otro, también requiere inyectar liquidez (monetizar) para estabilizar esas mismas tasas y dinamizar la economía. Expertos de la consultora SBS coinciden en que el foco estará puesto no solo en los instrumentos ofrecidos, sino «sobre las tasas convalidadas» durante la licitación. Este será un termómetro crucial de la confianza del mercado y de la capacidad del Gobierno para obtener un rollover (refinanciamiento) favorable, evitando así presionar aún más las reservas del Banco Central.
La subasta del miércoles 14 de enero, con liquidación prevista para el viernes 16, representa mucho más que una operación de rutina. Es la segunda gran prueba financiera del año —luego del pago de u$s4.200 millones a bonistas privados— y marcará el pulso del costo de financiamiento del Estado en el arranque de 2026. El resultado definirá el margen de maniobra del Ministerio de Economía para administrar los vencimientos en pesos —que superan los $70 billones solo en el primer trimestre— sin generar nuevos episodios de tensión financiera.




