Una nueva tensión diplomática quedó al descubierto este sábado en Asunción, Paraguay, durante la ceremonia por el acuerdo Mercosur-UE. El presidente argentino, Javier Milei, protagonizó un frío gesto al negarse a aplaudir cuando su par paraguayo, Santiago Peña, elogió el liderazgo del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
La escena ocurrió en el Gran Teatro «José Asunción Flores», mientras los mandatarios de Uruguay y Bolivia, Yamandú Orsi y Rodrigo Paz, acompañaban el reconocimiento con aplausos. Milei, en cambio, permaneció inmóvil y en silencio, subrayando las profundas diferencias ideológicas que persisten dentro del bloque regional pese al hito comercial, según Noticias Argentinas (NA).
El homenaje de Peña y la frialdad de Milei
El momento de roce se produjo cuando el anfitrión, Santiago Peña, quien asumió la presidencia pro tempore del Mercosur, buscó destacar a los actores clave en el largo proceso de negociación con Europa. En su discurso, Peña realizó un explícito homenaje al líder brasileño, ausente en la ceremonia.
«No puedo dejar de mencionar aquí a un gran y querido, hoy lastimosamente ausente, sin el cual no hubiésemos llegado a este día. Me refiero al presidente Luiz Inácio Lula da Silva», expresó Peña. Sus palabras fueron seguidas por un aplauso generalizado del auditorio, del cual Milei decidió abstenerse por completo. Peña continuó definiendo a Lula como uno de los «impulsores fundamentales» para superar conflictos en el continente, una visión que choca frontalmente con la retórica del presidente argentino, quien ha tildado en reiteradas ocasiones a su par brasileño de «socialista» y «corrupto».
Un gesto que refleja una crisis diplomática en curso
El frío comportamiento de Milei no es un hecho aislado o meramente simbólico. Por el contrario, se produce en el marco de una grave crisis operativa y diplomática entre Argentina y Brasil, que estalló apenas 48 horas antes.
El pasado jueves 15 de enero, el gobierno de Lula da Silva decidió retirar la representación oficial de los intereses argentinos en Venezuela. Esta medida dejó a la embajada argentina en Caracas en un estado de «acefalía», sin un país protector que custodie el edificio y a los asilados opositores que se encuentran en su interior. La decisión brasileña fue interpretada como una represalia directa por las constantes críticas públicas lanzadas desde la Casa Rosada contra el gobierno de Lula.
Buscando un nuevo protector: el giro hacia Italia
Ante el vacío generado por la retirada brasileña, el gobierno de Milei se vio obligado a buscar una solución urgente. Según confirmaron fuentes diplomáticas, la administración argentina inició gestiones para que sea Italia, bajo el gobierno de Giorgia Meloni, quien asuma la protección de la sede diplomática en Venezuela.
Este episodio evidencia que, más allá de los avances comerciales como el acuerdo con la UE, las fracturas políticas e ideológicas dentro del Mercosur siguen siendo profundas y con consecuencias concretas. La imagen del sábado en Asunción no fue sino la expresión pública de una grieta que ya había tenido un impacto directo y operativo en la representación diplomática argentina en el exterior.




