Rusia denunció que la captura del petrolero Bella 1 por EE.UU. viola el derecho marítimo internacional.
El conflicto entre Rusia y Estados Unidos escaló tras la captura del petrolero de bandera rusa Bella 1 en aguas internacionales. Moscú calificó el operativo como una “incautación ilegal” y denunció que se violó la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. El hecho, vinculado a la presión sobre Venezuela, abre un nuevo frente diplomático y legal entre ambas potencias.
Condena de Moscú
Según C5N, el Ministerio de Transporte ruso sostuvo que ningún Estado puede utilizar la fuerza contra buques debidamente registrados que navegan en alta mar. El ministro Andréi Nikitin informó que, tras la intervención del Comando Europeo de Estados Unidos, se perdió contacto con la embarcación, lo que incrementó la preocupación por la seguridad del buque y su tripulación.
El legislador Andrei Klishas calificó la acción como un “acto de piratería absoluta”, mientras que la agencia estatal TASS difundió la postura oficial del Kremlin.
Posición de la empresa y acusaciones
La compañía BurevestMarin, vinculada al petrolero, aseguró que se trataba de un buque civil que navegaba sin carga y cuyo capitán intentó en reiteradas ocasiones comunicar su identidad antes del abordaje. Denunció además que la persecución incluyó vigilancia aérea y se extendió durante varios días.
Para Moscú, la incautación del Bella 1 forma parte de una estrategia de presión de Estados Unidos sobre Venezuela y sus aliados, poniendo en riesgo el principio de libertad de navegación en alta mar.
Antecedentes del Bella 1
El petrolero había sido sancionado por Estados Unidos en 2024 por integrar una “flota fantasma” dedicada al transporte de crudo en violación de sanciones internacionales. El mes pasado logró eludir un primer intento de captura cerca de Venezuela, cambiando de rumbo.
Posteriormente, fue seguido por aviones de patrulla marítima P-8 desplegados desde la base de Mildenhall, en el Reino Unido, hasta su interceptación frente a la costa británica. Durante la persecución, la tripulación pintó una bandera rusa en el casco y afirmó operar bajo protección de Moscú. Poco después, el buque apareció registrado oficialmente en Rusia con el nombre Marinera, mientras el gobierno ruso presentó una protesta diplomática para exigir el cese del operativo.
Disputa legal y tensiones crecientes
La maniobra abrió un frente legal en torno a la incautación. Fuentes del caso señalaron que la administración Trump no reconoce el nuevo estatus del buque y lo considera apátrida, reforzando la posición estadounidense sobre la legalidad de la operación.
El episodio profundiza la tensión entre Washington y Moscú, en un contexto de creciente presión sobre Venezuela y sus aliados estratégicos.
La captura del Bella 1 se convirtió en un nuevo capítulo de confrontación entre Rusia y Estados Unidos, con acusaciones de piratería, reclamos diplomáticos y un debate abierto sobre la libertad de navegación en alta mar.




