El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció este sábado un parte de victoria sobre la operación militar en Venezuela que resultó en la captura de Nicolás Maduro.
Durante una comparecencia en su residencia de Mar-a-Lago, Florida, reveló el masivo despliegue aéreo utilizado y aseguró que ningún otro país podría haber ejecutado una misión similar.
Trump detalló que en el ataque contra Caracas, ejecutado en la madrugada del sábado, participaron más de 150 aeronaves. Este imponente dispositivo militar permitió, según sus palabras, que las capacidades defensivas venezolanas quedaran «impotentes» mientras las fuerzas estadounidenses, coordinadas con agentes federales, lograban «capturar con éxito a Maduro en mitad de la noche». Según El Pais.
Un «triunfo» de capacidad operativa sin precedentes
El mandatario estadounidense no escatimó en autobombo al evaluar la ejecución de la operación. «Ninguna otra nación en el mundo hubiera podido lograr lo que Estados Unidos ha conseguido este sábado en un plazo tan corto de tiempo», afirmó con contundencia ante la prensa.
Sus declaraciones buscan proyectar una imagen de poderío militar inconmensurable y eficiencia operativa. Al enfatizar que la acción se desarrolló rápidamente y logró su objetivo principal (la captura del líder chavista), Trump presenta la incursión como un éxito táctico impecable, minimizando la complejidad logística y los riesgos de una operación de tal envergadura en territorio extranjero.
La narrativa de la excepcionalidad americana
Este discurso se enmarca en la narrativa de la «excepcionalidad americana» que Trump ha cultivado durante su carrera política. Al proclamar que sólo Estados Unidos posee la capacidad para llevar a cabo tal hazaña, refuerza simbólicamente la posición del país como superpotencia militar única.
Sin embargo, la jactancia presidencial contrasta con el caos y la incertidumbre que reina en Venezuela, donde la vicepresidenta Delcy Rodríguez ha denunciado el «secuestro» y exigido una «prueba de vida» de Maduro. Mientras Trump celebra la potencia de fuego y la sorpresa táctica, la operación abre un capítulo de inestabilidad regional y un pulso diplomático de consecuencias impredecibles, que trasciende el mero relato de una misión militar exitosa.




