Tras anunciar la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, el mandatario estadounidense Donald Trump advirtió este sábado que su gobierno está preparado para lanzar un segundo ataque militar «mucho mayor» contra Venezuela si el régimen chavista que queda en el poder ofrece resistencia.
En una comparecencia ante la prensa, el presidente dejó en claro que la opción de una escalada militar sigue sobre la mesa.
Estas declaraciones, que incrementan la tensión en un escenario ya de por sí volátil, según El Pais, que cubrió la conferencia de prensa en la Casa Blanca.
La advertencia: «Estamos listos para organizar un segundo ataque mucho mayor»
Desde el podio de la Sala de Prensa, Trump detalló los planes de contingencia de su administración. «Estamos listos para organizar un segundo ataque mucho mayor, si es necesario», afirmó el presidente, revelando la magnitud de la operación planeada.
Explicó que la estrategia original contemplaba la posibilidad de una acción militar escalonada: «Así que estábamos preparados para una segunda ola si fuera necesario. De hecho, asumimos que una segunda ola sería necesaria». Sin embargo, según su evaluación, el éxito del primer ataque, que culminó con la captura y extracción de Maduro y su esposa, podría haber cambiado el cálculo inicial.
Un «éxito» que podría evitar la segunda fase, pero la amenaza persiste
Trump sugirió que la contundencia del primer golpe podría disuadir cualquier intento de resistencia organizada por parte de los funcionarios chavistas que permanecen en Caracas. «Pero ahora probablemente no sea la primera, si se quiere llamar así, ya que el primer ataque tuvo tanto éxito que probablemente no tengamos que hacer una segunda», reconoció.
No obstante, el mensaje subyacente fue una clara advertencia de fuerza. El presidente enfatizó que, a pesar del resultado inicial favorable, la capacidad de acción militar sigue intacta y lista para ser utilizada: «Pero estamos preparados para hacerlo, una oleada mucho mayor, de hecho». Esta postura busca ejercer una presión máxima sobre figuras como la vicepresidenta Delcy Rodríguez y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, para que se plieguen y eviten una confrontación abierta con Washington.
Presión máxima en un escenario de vacío de poder
La amenaza de una nueva intervención militar de mayor escala se produce en las horas más críticas y confusas de la crisis venezolana. Con Maduro fuera del país y su círculo íntimo intentando mantener el control desde Caracas, la advertencia de Trump actúa como un ultimátum para que la estructura del régimen colapse o se fracture sin una lucha prolongada.
Esta táctica de «paz por la fuerza» o «disuasión por la amenaza de fuerza superior» busca evitar un escenario de guerra civil o una resistencia armada organizada por las fuerzas leales a Maduro. Al mismo tiempo, deja en evidencia la determinación de la administración Trump de no permitir que el chavismo se reorganice y de forzar un cambio de régimen completo, incluso si eso implica profundizar una intervención militar que ya ha dividido a la comunidad internacional y generado durísimas condenas por violar la soberanía nacional.
Las próximas decisiones de los líderes chavistas en Venezuela se tomarán, sin duda, con la sombra de esta amenaza sobre la mesa, definiendo si el país avanza hacia una transición bajo presión extrema o hacia una escalada bélica de consecuencias impredecibles para toda la región.




