Diputados debate la reforma laboral de Milei en medio del paro nacional.
Bajo un clima de máxima hostilidad política y social, la Cámara de Diputados de la Nación dio inicio este jueves por la tarde al tratamiento del proyecto de reforma laboral, pieza fundamental en el andamiaje legislativo del presidente Javier Milei. En una jornada marcada por la parálisis que generó el paro general de la CGT en todo el país, el oficialismo logró sortear el primer obstáculo al reunir un quórum ajustado de 130 legisladores, permitiendo que se enciendan las luces de un recinto que promete una sesión maratónica y cargada de cruces dialécticos.
La estrategia de La Libertad Avanza fue exitosa gracias al acompañamiento de sus aliados estratégicos del PRO, la UCR, Innovación Federal y otros bloques menores como el MID y Producción y Trabajo. Según Canal 12 Web, el Gobierno busca acelerar los tiempos para obtener la media sanción y enviar el texto de regreso al Senado, intentando consolidar un cambio estructural que consideran urgente para la economía argentina. Mientras tanto, en las afueras del Palacio Legislativo, la presión de las organizaciones sociales y sindicales se hace sentir con cánticos y banderas.
Escándalo reglamentario y cruces por el método de votación
El inicio de la sesión no estuvo exento de polémicas que rozaron el papelón parlamentario. Apenas se aprobó el plan de Labor propuesto por el oficialismo, estalló un escándalo cuando diputados de Unión por la Patria y la izquierda denunciaron supuestas irregularidades en el sistema de votación. Los gritos y reclamos hacia la presidencia de la Cámara obligaron a interrumpir el flujo normal del debate por varios minutos, exponiendo la fragilidad de los acuerdos en el recinto.
Ante las acusaciones de la oposición, Martín Menem, titular del cuerpo, defendió con firmeza la legalidad del procedimiento asegurando que «más de 140 diputados en el recinto votaron a favor» del plan de trabajo. Este incidente fue solo el preludio de lo que se estima será una jornada de más de 12 horas de debate, donde cada artículo de la reforma será defendido y atacado con la misma intensidad. La lista de oradores es extensa y se espera que la votación definitiva ocurra entrada la madrugada.
Los puntos de conflicto: ¿Modernización o flexibilización?
El eje de la confrontación radica en la naturaleza de los cambios propuestos. Por un lado, las centrales obreras y los bloques opositores rechazan de plano lo que consideran una «flexibilización» peligrosa de las condiciones laborales. Entre los puntos que generan mayor resistencia se encuentran la modificación del régimen de indemnizaciones, los cambios en los convenios colectivos de trabajo y la alteración de las condiciones de contratación vigentes, aspectos que la CGT denunció como un retroceso en los derechos adquiridos.
Desde la vereda del oficialismo, el argumento es diametralmente opuesto. Los defensores del proyecto sostienen que la normativa actual es un freno para la inversión y que la reforma es el único camino para «modernizar el mercado de trabajo» y fomentar el empleo formal. Para el Gobierno, reducir la litigiosidad laboral es clave para dar previsibilidad a las empresas, adaptando las leyes a las nuevas realidades productivas que demanda el siglo XXI, lejos de lo que denominan «la industria del juicio».
Un escenario ajustado tras el respaldo en el Senado
Aunque el proyecto llega con el envión de haber obtenido un respaldo considerable en el Senado (con 42 votos a favor frente a 30 en contra), en la Cámara Baja el panorama es mucho más incierto. La presión de la calle, sumada al alto acatamiento del paro general en sectores clave como el transporte y la industria, actúa como un condicionante para los diputados que aún mantienen dudas sobre su voto en particular.
La sesión de este jueves se perfila como un test de resistencia para la gobernabilidad de Milei. Si el oficialismo logra convertir en ley esta reforma, habrá conseguido uno de sus triunfos más significativos desde el inicio de su gestión. Caso contrario, se enfrentará a un escenario de debilidad legislativa frente a un sindicalismo que hoy demostró su capacidad de daño y movilización. La moneda está en el aire y el país observa expectante lo que sucede en el Congreso.




