Calles vacías y persianas bajas en el centro de Esquel durante el paro nacional de la CGT.
Esquel se encuentra totalmente paralizada este jueves debido a la cuarta medida de fuerza nacional lanzada por la Confederación General del Trabajo (CGT). El paro, que se siente con especial fuerza en el interior del país, mantiene suspendidos los servicios esenciales como el transporte de pasajeros, la actividad bancaria y la atención en la administración pública. El reclamo central apunta directamente contra las políticas del gobierno de Javier Milei y, fundamentalmente, contra el proyecto de reforma laboral que se debate hoy mismo en el Congreso de la Nación.
La tensión en las calles de la ciudad rionegrina refleja el malestar de diversos sectores que ven en la nueva legislación una amenaza directa a sus conquistas históricas. Según EQS Notas, el acatamiento en la región es casi total, marcando una postura firme frente a las advertencias del Gobierno Nacional, que ya adelantó que descontará el día a aquellos empleados estatales que no se presenten a sus puestos de trabajo. Mientras en Buenos Aires la central obrera optó por una jornada sin movilización oficial, en Esquel los gremios locales han salido a marcar la cancha con una presencia notable.
Rechazo gremial a la reforma laboral y críticas al Congreso
Miguel Álvarez, secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio local, fue una de las voces más críticas durante la jornada. El dirigente explicó que el apoyo al paro es una respuesta necesaria ante lo que consideran un retroceso en los derechos de los trabajadores. Con respecto a la labor de los diputados que hoy sesionan desde las 14 horas, el sindicalista no ahorró calificativos negativos hacia el contenido del proyecto oficialista.
Álvarez hizo especial hincapié en las desprolijidades legislativas y en los supuestos acuerdos rotos entre los bloques. “Hubo algunos acuerdos que no se cumplieron en el Congreso. Esto es engaña pichanga; es inconstitucional”, sentenció de forma categórica. Para el líder mercantil, el texto que se busca convertir en ley no tiene como objetivo la generación de empleo, sino favorecer a los sectores más concentrados de la economía en detrimento del esfuerzo diario del empleado.
En ese sentido, el dirigente lanzó un pedido urgente hacia quienes deben votar la norma. “Acá lo que necesitamos es el coraje y la honestidad de los legisladores nacionales para introducir modificaciones que sean favorables al trabajador. Esto no lo beneficia en absoluto; son todos beneficios para las grandes corporaciones”, afirmó Álvarez, subrayando que la reforma, tal como está planteada, solo obliga a los trabajadores a «agachar la cabeza ante los poderes enquistados en el Estado».
La realidad del comercio local frente a los rumores de crisis
Otro de los puntos que sobrevoló la jornada de protesta fue la estabilidad laboral en Esquel y la zona cordillerana. Ante la circulación de versiones que indicaban el posible cierre de cadenas comerciales de gran envergadura en la región, el titular del Sindicato de Empleados de Comercio buscó llevar tranquilidad a los afiliados, aunque con una cuota de realismo ante el contexto macroeconómico del país.
“Chequeé esta información. Hablé con personas vinculadas a la empresa y desmienten eso. Han comprado una pequeña cadena de supermercados; están en expansión”, aclaró Álvarez para disipar los temores de despidos inmediatos. Sin embargo, su análisis sobre el rumbo económico general fue lapidario, vinculando la fragilidad actual con la figura del presidente de la Nación.
“Con estas políticas económicas, con este personaje que tenemos de presidente, todo es posible. Nos están llevando directamente a la ruina total. No solo al sindicato, sino al conjunto de los trabajadores”, advirtió el gremialista. Según su visión, la incertidumbre es la regla y las medidas de fuerza son la única herramienta que queda para intentar frenar un plan económico que, a su criterio, no contempla las necesidades del interior profundo de la Argentina.
Unidad sindical y la postura frente a la CGT nacional
Para cerrar su análisis de la jornada, Miguel Álvarez se refirió a la cohesión del movimiento obrero en este contexto de crisis. Si bien reconoció a la central nacional, dejó en claro que cada regional mantiene su autonomía de pensamiento y que la unidad se basa en el objetivo común y no en la obediencia ciega. Para el gremialista, lo importante es mantener el frente unido para dar la batalla legislativa y social que requiere el momento.
“La unión no significa concesión de ninguna de las partes. Se podrá discutir, estar de acuerdo o no, pero hay una CGT reconocida a nivel nacional. El tema es tener claro cuál es el lugar que tenemos y para qué estamos”, concluyó Álvarez. Mientras tanto, Esquel continúa sin vuelos, sin bancos y con la mirada puesta en la televisión, esperando el resultado de una votación en Diputados que podría cambiar las reglas del juego laboral para siempre.




