En un nuevo escalón de tensión, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó a la nueva presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, con un “precio muy alto” si no coopera con los objetivos de Washington.
La advertencia se produce tras la captura de Nicolás Maduro y el anuncio de que EE.UU. administrará el país hasta lograr una “transición segura”. Según Deutsche Welle (DW).
La Operación “Resolución Absoluta” y el vacío de poder
La crisis se desató en la madrugada del sábado 3 de enero, cuando aviones estadounidenses lanzaron ataques de precisión sobre objetivos en Caracas y otras zonas de Venezuela. La operación militar, bautizada por el Estado Mayor Conjunto como “Operación Resolución Absoluta”, involucró a más de 150 aeronaves y tuvo como objetivo final la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Un equipo de operaciones especiales Delta Force interceptó a la pareja y los trasladó al buque de guerra USS Iwo Jima, que se dirigió a la base de Guantánamo. Posteriormente, fueron llevados a Nueva York, donde Maduro enfrentará cargos por narcoterrorismo y ya se encuentra detenido en el centro de reclusión de Brooklyn.
Ante la captura de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela ordenó a la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, asumir las facultades como presidenta interina, un movimiento respaldado por la cúpula militar. Sin embargo, el domingo 4 de enero, Trump lanzó una dura advertencia en una entrevista con The Atlantic: “Si no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente mayor que el de Maduro”.
La estrategia de Washington: control, petróleo y exclusión opositora
Trump ha dejado claro que la intención de su gobierno es tomar las riendas del país caribeño. “Vamos a dirigir [Venezuela] hasta que podamos hacer una transición segura, apropiada y juiciosa”, declaró el sábado, sin descartar el despliegue de tropas en el terreno. Este plan de administración incluye un componente económico central: el control de las enormes reservas de petróleo venezolanas, las más grandes del mundo.
El presidente estadounidense anunció que compañías de EE.UU. invertirán “miles de millones de dólares” para reparar la deteriorada infraestructura petrolera del país y “empezar a hacer dinero”. En paralelo, Trump parece haber descartado a las figuras históricas de la oposición. Sobre la líder opositora y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, afirmó que “no tiene el apoyo ni el respeto dentro del país” para asumir el poder, a pesar de que ella ha expresado su disposición a liderar una transición.
Desafíos y reacciones internacionales
La posición de Delcy Rodríguez se presenta como desafiante. Tras su juramentación, declaró que Maduro sigue siendo “el único presidente legítimo” y exigió su liberación inmediata. Mientras, el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, denunció el “secuestro” y acusó a EE.UU. de matar “a sangre fría” a miembros del equipo de seguridad de Maduro.
La comunidad internacional reacciona con divisiones. El canciller venezolano, Yván Gil, instó a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) a dar “un paso al frente” contra la agresión. Mientras, en ciudades como Madrid, Bogotá y La Habana, miles de personas salieron a protestar contra la intervención militar estadounidense, calificándola de acto imperialista.
Con Maduro encarcelado en Nueva York a la espera de su primera audiencia judicial y una presidenta interina bajo amenaza explícita, el futuro de Venezuela entra en una fase de incertidumbre sin precedentes, marcada por la injerencia directa de una potencia extranjera y la lucha por el control de sus recursos estratégicos.




