Hito agroindustrial: Argentina exporta soja certificada a Vietnam.
El complejo agroindustrial argentino ha dado un paso fundamental en la consolidación de su perfil exportador hacia los mercados más exigentes del mundo. En una operación que marca un antes y un después para el sector, el país concretó el envío del primer cargamento de harina de soja certificada bajo estándares de agricultura responsable con destino a Vietnam. Este hito no solo representa una transacción comercial exitosa, sino que posiciona a la Argentina como un proveedor confiable de insumos con trazabilidad garantizada, un requisito que se ha vuelto indispensable en el comercio global contemporáneo.
La carga, que fue transportada por el buque MV El Juniper, arribó recientemente al puerto de Phu My, en las cercanías de Ho Chi Minh, para integrarse a la cadena de valor de la nutrición animal vietnamita. Según TN, este envío formaliza el ingreso de oferta certificada de origen sudamericano en uno de los mercados de alimentación animal de mayor crecimiento a nivel mundial. La operación cobra relevancia dado que Vietnam es un polo dinámico para los sectores avícola y acuícola, los cuales demandan materias primas que cumplan con estrictos criterios ambientales y sociales para sostener sus propias exportaciones de proteína.
Sustentabilidad y trazabilidad como ejes estratégicos
En esta histórica operación intervino la firma COFCO International, logrando así su primer embarque de harina de soja argentina verificada bajo su Estándar de Agricultura Responsable. Este protocolo, específicamente el Módulo 2, es riguroso: exige auditorías presenciales de tercera parte en cada establecimiento productivo. El objetivo central es asegurar que la mercadería provenga de áreas libres de deforestación y sin conversión de ecosistemas nativos, tomando como fecha de corte diciembre de 2020.
Este nivel de detalle en la trazabilidad dejó de ser un simple valor agregado para transformarse en una condición de acceso a los mercados. Para la cadena sojera nacional, este embarque es una prueba de concepto exitosa que permite diferenciar el producto argentino frente a competidores globales. Al garantizar que el grano fue producido bajo normas verificables, Argentina facilita que los fabricantes de alimentos balanceados en Asia cumplan con las exigencias regulatorias y corporativas de sus clientes internacionales.
El futuro del mercado asiático para el agro argentino
La consolidación de este vínculo con el Sudeste Asiático no es casual. Vietnam, junto a destinos como China, Tailandia y Bangladesh, se ha convertido en un consumidor voraz de harinas proteicas. La expansión de su industria de nutrición animal requiere volúmenes masivos, pero la tendencia global indica que ya no basta con la cantidad; la calidad ambiental es el nuevo estándar de oro. El éxito de este primer envío abre la puerta a contratos de mayor escala y a un financiamiento más accesible vinculado a metas de sostenibilidad.
La proyección para los próximos años es clara: ampliar el abastecimiento de soja certificada hacia toda la región asiática. En un escenario donde la presión regulatoria internacional —especialmente la proveniente de la Unión Europea y las nuevas normativas de importación— se vuelve cada vez más estricta, la capacidad de Argentina para auditar y certificar su producción agrícola será el factor determinante para sostener y expandir su liderazgo en el mercado de commodities. La trazabilidad, en definitiva, es hoy la herramienta estratégica que define la competitividad del campo argentino.




