Radiografía del empleo: cae el trabajo formal y crece el cuentapropismo.
Empleo en Argentina: cómo está el mercado de trabajo en medio del debate por la reforma laboral. El mercado laboral en Argentina atraviesa una transformación estructural profunda que redefine las formas de subsistencia de millones de ciudadanos. Mientras el Congreso de la Nación debate una reforma laboral que busca «modernizar» el sistema, los datos oficiales y privados revelan una tendencia innegable: la paulatina pérdida de peso del empleo asalariado frente a un avance sostenido del trabajo por cuenta propia. Esta reconfiguración se da en un contexto de retracción del sector privado, donde la estabilidad del empleo en relación de dependencia parece ser un activo cada vez más escaso.
La fragilidad del sistema se refleja en el cierre de unidades productivas. Según Bloomberg Línea, durante la gestión de Javier Milei se ha registrado el cierre de 21.938 empleadores, de acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). Un dato alarmante es la corta vida de las nuevas firmas: el 34% de los cierres ocurridos entre fines de 2024 y mediados de 2025 correspondió a empresas con menos de tres años de antigüedad, lo que evidencia las dificultades para sostener proyectos en el tiempo.
El retroceso del sector privado y la crisis industrial
La caída del empleo asalariado registrado en el sector privado fue del 0,2% en noviembre pasado, acumulando una pérdida de 86.000 puestos en apenas cinco meses. Este volumen representa el nivel más bajo de empleo registrado desde mediados de 2022. La industria manufacturera es uno de los sectores más golpeados; la Unión Industrial Argentina (UIA) advirtió que en los últimos dos años se perdieron casi 65.000 puestos de trabajo en el sector fabril, lo que representa una caída del 5,4%.
El cierre de la planta de Fate ha sido el caso más emblemático de este fenómeno. Para la UIA, esto no es un hecho aislado, sino la consecuencia de una «competencia internacional fuertemente distorsionada», especialmente frente a productos provenientes de Asia con prácticas de dumping. La entidad fabril sostiene que las leyes laborales deben proveer un esquema que integre el factor trabajo en un sistema orientado a la competitividad, pero advierte que la industria local necesita defensa frente a los subsidios encubiertos de otros mercados.
El auge del cuentapropismo como refugio
Ante la merma de oportunidades en el sector formal, el cuentapropismo ha vuelto a ganar terreno, alcanzando su segundo nivel más alto en la serie histórica reciente, solo superado por el período de la pandemia. Hacia el tercer trimestre de 2025, el 24,5% de los trabajadores urbanos en Argentina se desempeñaba bajo esta modalidad. En contraste, la proporción de asalariados se redujo significativamente, pasando del 75,4% en 2016 al 71,9% en la actualidad.
Desde el inicio de 2024, el empleo registrado acumuló una pérdida neta de más de 155.000 puestos. Esta caída fue impulsada principalmente por el sector privado (-196.693 puestos) y el empleo público (-80.943), además del sector de casas particulares. Estas bajas solo fueron compensadas parcialmente por la creación de 137.366 nuevos monotributistas. Este desplazamiento del empleo asalariado hacia el monotributo es visto por los analistas como un síntoma de precarización, donde el trabajador asume los riesgos que antes correspondían a la seguridad social y al empleador.
En este escenario, el debate legislativo sobre la reforma laboral se vuelve crucial. Mientras el oficialismo argumenta que un nuevo esquema fomentará la inversión y reducirá la litigiosidad, la oposición advierte que el problema es más profundo y tiene que ver con la caída del consumo y la falta de incentivos a la producción local.




