En un giro diplomático significativo, los presidentes Donald Trump de Estados Unidos y Gustavo Petro de Colombia sellarán un acercamiento el próximo 3 de febrero con una reunión en la Casa Blanca.
El encuentro, confirmado por Petro este miércoles 14 de enero, tiene como objetivo central relanzar la cooperación bilateral en la lucha contra el narcotráfico, un tema que durante meses fue fuente de una agria confrontación pública entre ambos líderes. Según Deutsche Welle (DW).
Esta cita se produce después de que una llamada telefónica la semana pasada permitiera «desescalar las tensiones» y marcar un nuevo tono en la relación. El acercamiento es notable, considerando que en los últimos meses Trump llegó a acusar a Petro de estar vinculado al tráfico de cocaína e insinuó la posibilidad de una intervención militar en Colombia, similar a la que derivó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. Por su parte, Petro había criticado públicamente esas amenazas y la política regional de Washington.
El narcotráfico, «enemigo común» en la agenda
El tema dominante de la reunión será, sin duda, la estrategia conjunta contra el narcotráfico. Petro anunció que llevará a Trump datos concretos para que «sepa realmente lo que ha pasado en la lucha que hemos librado en este Gobierno contra los narcóticos». El gobierno colombiano busca mostrar sus resultados, destacando la incautación de más de 2.840 toneladas de cocaínaen los últimos años como un logro de su gestión.
La preparación de esta cumbre presidencial ya está en marcha. Este miércoles, el ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez Suárez, se reunió en Washington con altos funcionarios estadounidenses y miembros del Congreso. En esas reuniones, Sánchez definió al narcotráfico como el «enemigo común» de ambos países y enfatizó el desafío de «incrementar la eficiencia» para combatirlo. Su agenda incluye también encuentros con el Departamento de Guerra de EE.UU..
Una relación compleja que busca un nuevo rumbo
Analistas consideran que esta reunión es un espacio clave para redefinir la cooperación bilateral, que ha sido históricamente estrecha en materia de seguridad pero que se vio severamente tensionada por el choque retórico entre Trump y Petro. Pese a los desencuentros públicos a nivel presidencial, la cooperación operativa y de inteligencia entre agencias como la Policía Nacional de Colombia y la DEA estadounidense se ha mantenido activa, logrando niveles récord de incautaciones.
El embajador de Colombia en EE.UU., Daniel García Peña, calificó la reciente llamada entre los mandatarios como «histórica» y expresó tener «muchas expectativas» sobre el encuentro del 3 de febrero, aunque advirtió que sería irresponsable predecir sus resultados. La reunión no solo abordará el narcotráfico, sino que también podría tratar temas regionales sensibles como la situación en la frontera con Venezuela y el actuar de grupos armados ilegales.




