Incendio arrasó el campo familiar Naitén en Epuyén, dejando destrucción total.
Una familia de Rada Tilly perdió casi todo en incendio de Epuyén. El feroz incendio que arrasó con gran parte del bosque y propiedades en Epuyén dejó a Matías y su familia de Rada Tilly sin más del 80% de su campo, testigo de años de esfuerzo y memoria familiar. La madrugada del sábado se convirtió en una huida desesperada entre llamas, humo y explosiones del bosque.
Según ADNSUR, Matías y su familia perdieron la mayor parte de su campo familiar, construido durante décadas con trabajo, sacrificio y recuerdos que ahora quedaron reducidos a cenizas.
El campo Naitén: décadas de esfuerzo consumidas por el fuego
El predio familiar, llamado Naitén, se ubica a cinco kilómetros de Epuyén sobre la Ruta Nacional 40. Allí, la familia había construido un refugio y una unidad productiva ganadera. “Este campo era el sueño de mi viejo. Lo compró en 1991 con la indemnización de una petrolera. Desde ese momento fue todo a pulmón”, relató Matías a Buen Día Comodoro (Seta TV).
Cuando el fuego comenzó en Puerto Patriada, a más de 20 km, los hermanos de Matías intentaron proteger la vivienda y los galpones con aspersores y humedeciendo la zona. También trasladaron la hacienda a un terreno seguro: 60 vacas y 40 ovejas salvadas de las llamas.
La noche más larga: escape desesperado entre llamas
Matías llegó al campo el viernes por la tarde y encontró un escenario dantesco: columnas de fuego de más de 50 metros y pinos explotando como escopetazos. A pesar de la presencia de brigadistas y bomberos, el viento hacía que las chispas volaran a cientos de metros, “era como pelear contra algo vivo”, dijo.
La madrugada del sábado la familia debió evacuar. Subieron a tres camionetas, junto a perros y objetos imposibles de reemplazar, mientras el fuego los perseguía a dos metros de distancia. “Si nos quedábamos unos segundos más, el fuego nos atrapaba y no la contábamos”, agregó Matías.
El desastre tras la tragedia: reconstruir desde cero
Al regresar, encontraron galpones, alambrados, maquinaria y depósitos reducidos a cenizas. La casa principal se salvó gracias a vecinos y bomberos, pero el bosque nativo quedó destruido. Matías criticó la falta de prevención y recursos: “El gobierno recortó presupuesto para bosques y parques. No se puede combatir algo así sin inversión”.
El alivio llegó con la lluvia del domingo, que extinguió la mayor parte del fuego. Hoy, la familia enfrenta el desafío de reconstruir y rescata la solidaridad de vecinos y brigadistas como sostén emocional. “El tronco principal resistió, pero las ramas que representaban décadas de trabajo desaparecieron. Nos aferraremos a lo que quedó: vida, recuerdos y esperanza”, concluyó.




