Por primera vez, dos argentinos, Rafael Grossi y Virginia Gamba, son aspirantes a la Secretaría General de la ONU.
Ambos, con décadas de experiencia en desarme y diplomacia, buscan devolverle a la organización su rol central para frenar conflictos. Según Noticias Argentinas.
Dos trayectorias de Nobel al servicio de la paz mundial
Según una entrevista exclusiva de Newsweek Argentina, los candidatos comparten un historial excepcional en organizaciones galardonadas con el Premio Nobel de la Paz.
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Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), formaba parte de la agencia cuando esta recibió el Nobel en 2005. Su trabajo lo ha llevado a negociar directamente con Vladimir Putin y Volodymyr Zelensky para evitar catástrofes nucleares.
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Virginia Gamba, experta en desarme y protección de niños en conflictos, recibió el Nobel en 1995 como miembro del Consejo Ejecutivo de Pugwash, por su labor en el desarme nuclear. Su perfil técnico y bajo perfil contrasta con la mayor exposición pública de Grossi.
Ambos han enfrentado riesgos extremos: Grossi fue amenazado de muerte por Irán, mientras que Gamba sufrió un sospechoso accidente en Nueva York cuando intentaba bloquear un ataque contra Siria.
Una visión crítica y un llamado a la acción
Frente a un mundo con más de 60 conflictos activos, ambos candidatos son críticos del momento actual que atraviesa la ONU y comparten la necesidad urgente de reconstruir su credibilidad y protagonismo.
Grossi, candidato del gobierno de Javier Milei, plantea la necesidad de un liderazgo audaz: “Se necesita un secretario general que se ponga las botas y vaya donde existe el problema, que cruce la línea del frente aunque haya una guerra”. En una conferencia reciente, advirtió sobre el nivel de riesgo global, afirmando que podría pasar “de 1 a 10 en cuestión de segundos”.
Por su parte, Gamba analiza un cambio de paradigma: “Hay una mentalidad preponderante donde se valora más una salida militar a la pacífica. Naciones Unidas tiene que ser el lugar donde eso [el diálogo] pase otra vez”. Subraya que es fundamental volver a ganar el espacio para soluciones no militares.
Respeto mutuo y una competencia sin precedentes
Aunque se conocen y respetan desde hace años, Grossi y Gamba no son amigos. Sus perfiles son distintos: él es un diplomático de carrera graduado en la UCA y con un doctorado en Ginebra; ella es una funcionaria técnica con formación en estudios estratégicos en el Reino Unido.
Su competencia marca un hito para la Argentina, que suma así a sus dos Premios Nobel de la Paz individuales (Saavedra Lamas y Pérez Esquivel) a dos figuras que buscan, desde dentro del sistema, reformar y fortalecer la principal organización multilateral del mundo en su hora más crítica.




