El organismo estadístico argentino aún utiliza una canasta de consumo de 2004 para calcular la inflación actual. La postergación de su actualización obliga a relevar el precio de artículos obsoletos como faxes, disquetes y sulkys, mientras excluye gastos masivos como el streaming.
Según Noticias Argentinas, la decisión del Gobierno de aplazar la actualización de la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC) genera una distorsión significativa. Para el cálculo actual, el INDEC aún se basa en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2004 y el clasificador COICOP Argentina 2019.
El “museo” del INDEC: ¿qué se mide hoy?
La lista de precios que el INDEC debe monitorear oficialmente incluye una serie de productos que han desaparecido casi por completo del consumo cotidiano:
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Tecnología obsoleta: Se deben relevar equipos de fax, sus accesorios y la reparación de estos aparatos.
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Entretenimiento vintage: La canasta contempla el precio de reproductoras y cintas de VHS, CD y DVD vírgenes, disquetes, el revelado de fotos y el alquiler de películas físicas.
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Transporte anacrónico: Dentro de la categoría de vehículos, se incluyen sulkys y carros de tracción animal, con sus correspondientes arneses y collares.
La otra cara: el costo de la vida moderna, fuera del radar
La contracara de medir estos productos “fantasma” es la exclusión de gastos que hoy definen el presupuesto de la mayoría de los argentinos.
La nueva canasta, que debía implementarse, debía incorporar el gasto en plataformas de streaming (música y video) y en café en cápsulas, dos consumos masivos de la última década. Según un análisis de Chequeado, la diferencia más sustancial estaría en el peso de los servicios públicos: mientras que en la canasta vieja representan el 9.4% del índice, con la actualización pasarían a representar el 14.5%. Esto reflejaría con mayor precisión el impacto real de los aumentos tarifarios.
¿Por qué sucede esto y cómo se resuelve?
Desde el INDEC explicaron a Chequeado que estas categorías obsoletas se mantienen en el clasificador «por razones metodológicas y para mantener la comparabilidad histórica». Sin embargo, ante la imposibilidad de encontrar un precio para un fax o un sulky en un comercio, los encuestadores utilizan una maniobra técnica: relevan «artículos y servicios sustitutos» para cubrir esos ítems.
Esta solución transitoria se mantendrá hasta que la estadística se ponga al día con la realidad, actualizando la canasta para que refleje cómo viven y gastan realmente los argentinos de hoy.




