Desastre ígneo en la Patagonia: 624 brigadistas combaten el avance del fuego.
La emergencia ambiental en el sur argentino ha alcanzado niveles críticos tras más de un mes de incendios ininterrumpidos. La magnitud del fenómeno obligó al Gobierno Nacional a formalizar la declaración de zona de desastre para la provincia de Santa Cruz, sumándose a las medidas de excepción ya vigentes en el resto de la región.
Con miles de hectáreas reducidas a cenizas y un despliegue logístico sin precedentes, las fuerzas de seguridad y brigadistas enfrentan condiciones meteorológicas extremas que amenazan no solo la biodiversidad de los Parques Nacionales, sino también la infraestructura y la vida de las comunidades locales.
Emergencia en Santa Cruz y el marco legal del desastre
Mediante el Decreto 80/2026, el Poder Ejecutivo Nacional oficializó la extensión de la emergencia ígnea a Santa Cruz, fundamentando la decisión en los focos desatados en el Parque Nacional Los Glaciares. El texto oficial advierte que la combinación de sequía prolongada, actividad eléctrica y temperaturas inusualmente elevadas configura un escenario de riesgo extremo.
Según Perfil, esta normativa permite unificar los alcances operativos que ya rigen en Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa, activando los mecanismos de la Ley de Manejo del Fuego y el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR).
El Comando Unificado y el despliegue federal en Chubut
Chubut continúa siendo el epicentro de la batalla contra el fuego, específicamente en el Parque Nacional Los Alerces. En el sector denominado «Puerto Café», la superficie afectada ya alcanzó las 10.000 hectáreas. Para enfrentar este foco, se consolidó un Comando Unificado integrado por la Administración de Parques Nacionales (APN), el Servicio Provincial de Manejo del Fuego y la Agencia Federal de Emergencias (AFE).
Este organismo coordina actualmente a más de 620 personas, de las cuales 296 son brigadistas especializados provenientes de 14 provincias, incluyendo Córdoba, San Luis, Jujuy y Buenos Aires.
La infraestructura de combate es masiva: se encuentran operativas 12 aeronaves, entre las que destaca un Boeing 737 acondicionado para el traslado de personal y helicópteros con helibalde.
En tierra, el apoyo logístico cuenta con autobombas, camionetas 4×4 y camiones equipados con radioestaciones y monitoreo satelital. Además, se han instalado dormitorios y duchas móviles para sostener el trabajo de las 141 personas de apoyo pertenecientes a Gendarmería, el Ejército Argentino y Vialidad Nacional.
Otros focos y el alivio climático esperado
Mientras el incendio en Los Alerces sigue activo, en la zona de Cushamen el foco «Primera Cantera – Puerto Patriada» ha sido declarado como «contenido» tras arrasar 22.293 hectáreas. Allí, 158 operarios mantienen las tareas de enfriamiento. Por otro lado, en Neuquén, el incendio «Tromen Buta Ranquil» en Chos Malal persiste bajo vigilancia técnica. Las autoridades de la AFE explicaron que se emiten partes meteorológicos especiales de forma constante para anticipar ráfagas de viento que podrían reavivar las llamas en sectores controlados.
La esperanza de los equipos de emergencia está puesta en el pronóstico para este miércoles, que indica una probabilidad de lluvias del 70%. Con temperaturas estimadas entre los 16 y 21 grados, se espera que el descenso térmico y la humedad permitan a los brigadistas ganar terreno en los perímetros más inestables. Sin embargo, el estado de alerta se mantiene, ya que la recuperación de los ecosistemas de bosque nativo afectados demandará décadas de trabajo tras el paso de las llamas.




