Reforma laboral: el Gobierno mantiene la intransigencia frente al Senado.
La cúpula del Poder Ejecutivo, nucleada en la denominada «Mesa Política», mantuvo este mediodía un encuentro clave en la Casa Rosada para blindar la estrategia oficialista de cara al tratamiento parlamentario del proyecto de Modernización Laboral. A pesar de las presiones externas, la conducción liderada por los alfiles de Javier Milei ha decidido avanzar sin introducir modificaciones sustanciales al texto original, marcando un límite claro a las pretensiones de los bloques opositores y los mandatarios provinciales.
Negociaciones trabadas y el factor del impuesto a las Ganancias
El cónclave, que se extendió por más de dos horas en el despacho del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, analizó minuciosamente el poroteo de votos en la Cámara Alta. Según Infobae, el principal punto de fricción sigue siendo el artículo que reduce la alícuota del impuesto a las Ganancias para Sociedades. Mientras que el Gobierno sostiene que esta medida dinamizará la inversión y la formalización del empleo, los gobernadores advierten que una menor recaudación impactará negativamente en la coparticipación federal, erosionando las ya castigadas arcas provinciales.
Ante este escenario, la Casa Rosada evalúa dos caminos: mantener la redacción actual bajo la consigna de «todo o nada» o proponer un esquema de aplicación gradual atado a metas de crecimiento económico. No obstante, la postura que predomina en el entorno presidencial es la de no ceder, bajo el argumento de que los jefes provinciales desconocen la realidad de las cuentas fiscales nacionales y que cualquier pérdida del 0,15% del PBI puede ser compensada por otras vías administrativas.
Estrategia parlamentaria y el rol de los gobernadores
A pesar de la tensión, la suspensión de una reunión paralela de gobernadores dialoguistas fue interpretada por el oficialismo como una señal de distensión. Figuras de peso como Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro han evitado mostrarse cerca de la CGT, lo que otorga al Gobierno una cuota de optimismo respecto a la votación en general. Patricia Bullrich, jefa del bloque en el Senado, aseguró que la negociación está cerrada en un 95%, aunque reconoció que persisten detalles técnicos vinculados a los ministerios de Economía e Interior.
El objetivo del Gobierno es claro: conseguir la media sanción el próximo 11 de febrero para enviar una señal de gobernabilidad y capacidad de reforma a los mercados internacionales. En los pasillos de Balcarce 50 saben que, incluso si algunos capítulos sufren cambios —como el polémico Fondo de Asistencia Laboral (FAL) o la derogación de estatutos especiales—, lo fundamental es que la ley avance. La decisión final sobre cuánto margen existe para negociar el componente tributario recaerá sobre el ministro Luis Caputo, quien cuenta con el aval total del Presidente para definir los límites de la flexibilidad fiscal.




