En Barcelona, Alpine cerró su primer test rumbo a 2026 con balance positivo: motor Mercedes, más vueltas y un Colapinto que ya empezó a marcar el pulso.
El primer test del año siempre se lee con cautela, pero en Barcelona dejó una foto que Alpine necesitaba: el auto giró, los procedimientos salieron y la integración del motor abrió una etapa nueva. La escudería empezó a trabajar como cliente de Mercedes-AMG Petronas Formula One Team en una era técnica que obliga a reaprender detalles finos. En esa transición, el equipo buscó algo básico y difícil a la vez: sumar kilómetros productivos sin que el ensayo se convierta en una lista de problemas.
El director Steve Nielsen puso el acento en el contexto del cambio y no en una promesa de resultados. “Es el primero de los tres tests de este año, así que tenemos una agenda realmente cargada. Para nosotros es un nuevo proveedor de unidad de potencia, empezar a trabajar con Mercedes. Así que hay muchísimo por aprender”, dijo, al describir el tamaño del desafío. En la Fórmula 1, ese “aprender” incluye procedimientos, hábitos de trabajo, respuestas del auto y una convivencia diaria con nuevas rutinas técnicas. Por eso, el entusiasmo se mezcla con prudencia. De acuerdo con Infobae y LA17.
El propio Nielsen amplió esa idea con una lectura que también sirve para bajar la espuma en los tiempos de vuelta. “Estoy seguro de que la mayoría de los equipos aquí están haciendo cosas similares: familiarizarse con las nuevas unidades de potencia que tenemos este año, la gestión y recuperación de energía y todo eso, además de los nuevos paquetes aerodinámicos que todos tenemos”, remarcó. Y agregó un dato que explica por qué el equipo se va conforme: “Por suerte, el clima se ha mantenido, así que creo que mucha gente está acumulando kilómetros productivos; nosotros desde luego lo estamos haciendo. Y sí, con suerte nos iremos de aquí habiendo tachado varios puntos de la lista y listos para Bahréin”.
La hoja de ruta del test dejó números concretos que ordenan el avance. Alpine arrancó la semana con 60 vueltas el lunes con Franco Colapinto, subió a 107 el miércoles con trabajo repartido entre él y Pierre Gasly, y cerró con 164 el viernes con el francés al volante. Esa progresión muestra que el equipo encontró un ritmo de tareas y logró sostenerlo, algo valioso cuando cambia el corazón del auto. En pretemporada, la confiabilidad no se celebra, se necesita.
Nielsen insistió en que el salto real se siente cuando la planificación baja del papel y entra en pista. “Obviamente pasas semanas y meses hablando de estas cosas y planificándolo todo, pero no hay nada como hacerlo de verdad, venir al circuito y empezar a conocer a las personas, los procedimientos y demás. Así que sí, va bien. Tenemos un plan de cosas que ir trabajando”, sostuvo. En esa línea, detalló el tipo de ensayo que ocupa horas sin que se note desde afuera: “Hoy hemos estado practicando procedimientos de carrera, procedimientos de salida y ese tipo de cosas, así que todo va bien”. En un auto nuevo, esos automatismos valen tanto como una buena vuelta rápida.
La adaptación al motor Mercedes también obligó a mirar con lupa la gestión y recuperación de energía, un punto donde el equipo puso foco durante las jornadas. “Es una curva de aprendizaje muy grande para nosotros y creo que para todos los equipos”, admitió Nielsen, en una frase que marca el tono general del test. Además, el equipo trabajó sobre dudas que aparecieron en el shakedown previo de Silverstone, con un comportamiento distinto en rectas y curvas por la menor carga aerodinámica. Más velocidad punta y más deslizamiento no suenan a problema, pero exigen manos y cabeza.
Del lado del piloto argentino, el test dejó una mezcla de sensaciones y una prioridad clara: entender el auto sin forzarlo al límite. Colapinto completó 56 giros el miércoles, equivalentes a 260 kilómetros, y firmó uno de los mejores tiempos de la semana, solo por detrás de George Russell, según el texto. En diálogo con Sky Sports, describió el enfoque con una frase que funciona como manual de pretemporada: “Estamos haciendo todas las comprobaciones del sistema e intentando entender cómo funciona el coche en la pista. Tenemos que ser fiables e intentar llevar lo más representativo”. En ese punto, el objetivo no es sorprender, es llegar enteros al siguiente escalón.
Colapinto también marcó diferencias respecto de autos anteriores, con potencia a la salida de curvas y una carga aerodinámica menor que cambia el estilo de manejo. El texto señala que el tamaño más compacto del coche podría facilitar adelantamientos en circuitos estrechos, aunque el piloto todavía busca el límite real. La menor adherencia en curva y el derrape mayor obligan a conducir con más corrección y, a la vez, suman un componente “entretenido” para quienes están adentro del habitáculo. Gasly, mientras tanto, siguió con tareas de configuración y ajuste, acumulando información para la puesta a punto.
La lectura comparativa, sin embargo, quedó en zona gris, porque nadie muestra todas sus cartas en un test. Nielsen lo dijo sin vueltas: “Todos estamos sentados mirando los tiempos por vuelta, por supuesto, intentando adivinar qué cargas de combustible lleva cada uno. Solo conoces la tuya. Especulas sobre la de los demás e intentas convencerte de que eres competitivo”. Esa frase explica por qué los rankings del día sirven más para la tribuna que para los ingenieros. En el fondo, la pretemporada se mide con procesos y consistencia.
El propio director cerró su análisis con una advertencia que apunta a lo que viene, no a lo que ya pasó. “Realmente no lo sabemos, ninguno de nosotros, porque no sabemos qué está haciendo toda la competencia. Pero a medida que avancen los tests, especialmente cuando lleguemos al final del primero y del segundo en Bahréin, veremos a la gente hacer tandas largas, que es donde realmente puedes hacer los cálculos precisos. En una sola vuelta no sabes qué está haciendo cada uno”, explicó. Ahí aparece la próxima estación: Bahréin, donde las tandas largas y el desgaste empiezan a ordenar el mapa real.




