Canasta Básica: una familia necesitó más de $1,3 millones en enero.
El costo de vida en Argentina continúa marcando el pulso de la realidad social y económica del país. Según el último informe presentado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), los umbrales de ingresos necesarios para que un hogar no caiga debajo de las líneas de vulnerabilidad han mostrado incrementos significativos durante el primer mes de 2026. Los datos reflejan la presión constante sobre el bolsillo de los trabajadores, en un escenario donde los servicios y los productos de consumo masivo definen la capacidad de subsistencia de millones de argentinos.
En detalle, una familia compuesta por cuatro integrantes (dos adultos y dos menores) requirió ingresos por $1.360.299 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y no ser considerada pobre. Según Noticias Argentinas, el mismo núcleo familiar necesitó reunir al menos $623.990 para no ser considerado indigente, es decir, para cubrir exclusivamente el costo de los alimentos esenciales que garantizan los requerimientos biológicos mínimos.
Variaciones mensuales y el impacto de la inflación
El reporte técnico del organismo oficial destaca una particularidad en la dinámica de precios de enero: la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que mide la indigencia, subió un 5,8%, superando ampliamente a la Canasta Básica Total (CBT), que aumentó un 3,9%. Este fenómeno indica que los alimentos, componentes primarios de la subsistencia, se encarecieron a un ritmo más acelerado que el resto de los bienes y servicios no alimentarios.
Por primera vez en un largo periodo, el anuncio de estas canastas se realizó días después de conocerse el Índice de Precios al Consumidor (IPC). La inflación de enero se ubicó en el 2,9%, lo que implica que el costo de vida para los sectores más vulnerables (especialmente en lo que respecta a comida) creció casi el doble que el promedio general de precios minoristas.
Requerimientos de ingresos por adulto y escalas familiares
Para comprender el impacto individual, el INDEC desglosa las necesidades de consumo por adulto equivalente. Durante el primer mes del año, un solo adulto necesitó $440.226 para superar la línea de pobreza, mientras que el piso para no ser considerado indigente se situó en los $201.939.
En términos interanuales, las cifras son contundentes y reflejan la inercia de los meses previos. La variación acumulada de la canasta alimentaria en los últimos doce meses alcanzó un 37,6%, mientras que la canasta total registró un incremento del 31,6%. Estos datos confirman que el rubro alimentos sigue siendo el principal motor de presión sobre los hogares de menores ingresos, obligando a las familias a destinar una proporción cada vez mayor de sus salarios a la alimentación básica.
La publicación de estos datos ocurre en un contexto de debate sobre la recuperación del poder adquisitivo. Si bien la inflación general muestra signos de desaceleración respecto a picos anteriores, la brecha entre los salarios mínimos y el costo de la Canasta Básica Total sigue siendo uno de los desafíos más urgentes para la gestión económica nacional en este 2026.




