Daniella Cabello asume el Ministerio de Turismo en Venezuela
En una maniobra que sacude el tablero político del país caribeño, la presidenta interina Delcy Rodríguez anunció la designación de Daniella Cabello como la nueva titular del Ministerio del Poder Popular para el Turismo. El nombramiento se produce en un escenario de extrema complejidad, a casi un mes de la captura de Nicolás Maduro tras la intervención militar estadounidense.
La llegada de la hija de Diosdado Cabello al gabinete no es un hecho aislado. Según la información difundida por el medio Semana, este movimiento es interpretado por analistas como un intento de cohesión interna dentro del chavismo, buscando un acercamiento con el ala más radical que lidera su padre, actual ministro del Interior y jefe del PSUV.
El ascenso de una figura bajo la lupa internacional
Daniella Cabello, quien ya ocupaba cargos en la promoción de exportaciones y en la marca país, toma ahora las riendas de un sector clave para la captación de divisas. Sin embargo, su perfil no está exento de controversias: la joven funcionaria se encuentra sancionada por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos desde 2024, acusada en su momento de colaborar con la represión estatal durante el cuestionado proceso electoral de ese año.
Rodríguez, a través de sus canales oficiales, expresó que la nueva ministra tendrá la tarea de «impulsar el desarrollo y la promoción del Sistema Turístico Nacional», agradeciendo a su vez la gestión saliente de Leticia Gómez, una funcionaria de origen cubano que mantenía estrechos vínculos con la dirigencia de la isla.
Un apellido con peso histórico en la administración
El nombramiento de Daniella refuerza el esquema de influencia que la familia Cabello ha mantenido durante décadas. Su madre, Marleny Contreras, ya había dirigido la misma cartera de Turismo en 2015, mientras que su tío, José David Cabello, comanda el ente recaudador de impuestos (Seniat) desde hace 18 años.
Este cambio ministerial ocurre mientras persisten los rumores de tensiones internas y disputas por el control del mando tras la salida de Maduro. Con esta ficha en el tablero, Delcy Rodríguez parece intentar consolidar un frente unido, integrando a las facciones más poderosas del oficialismo en un momento donde Venezuela intenta proyectarse, bajo su gestión, como una nación «abierta al mundo».




