La frase de Luciano Vietto al dejar Racing –“con Gustavo (Costas) somos polos opuestos desde lo futbolístico”– expone un patrón persistente.
El estilo de juego intenso y directo del entrenador, exitoso en copas internacionales, parece chocar con la forma de entender el fútbol de los jugadores creativos del plantel, generando un desfasaje que hoy afecta especialmente a Valentín Carboni y Matko Miljevic.
Los Casos Carboni y Miljevic: Dos Refuerzos Estrella Sin Brillo
Según TyC, publicado en su columna, el choque entre el diseño táctico y los intérpretes es evidente. Valentín Carboni, llegado como refuerzo estrella desde el Inter de Milán, no encuentra su lugar.
En sus primeros tres partidos del Apertura, no completó los 90 minutos, promedia sólo 21 toques y 11 pases precisos por encuentro, y no registra remates al arco. Su influencia en la creación es mínima. Matko Miljevic, otra petición expresa de Costas, tiene números un poco mejores (66 toques por partido) pero su mapa de calor lo ubica más cerca de los centrales que del área rival, alejado de donde un “10” debería generar peligro. Ambos casos reflejan la dificultad de los jugadores de pausa para adaptarse a un esquema de juego basado en la intensidad y el pase largo.
La Herencia de Quintero y un Equipo que Perdió el Equilibrio
El análisis señala que la marcha de Juan Fernando Quintero a inicios de 2025 fue un punto de inflexión. El colombiano, con su “fina zurda”, era el matiz de pausa que equilibraba la potencia de Salas y Martínez. Su salida, sumada a las lesiones de Vietto, llevó a Costas a priorizar un ataque con “dos extremos de desborde y ninguno de maniobra”, como Santiago Solari y Tomás Conechny.
El resultado, según las estadísticas, es un equipo “largo” que realiza el segundo mayor porcentaje de pases largos (57.4%) y que necesita muy pocos remates en contra para recibir un gol. Sin los mediocampistas de contención Almendra y Nardoni, la estructura se vuelve “insostenible”. Mientras Costas logró éxitos internacionales, en el plano local los rivales han aprendido a neutralizar su esencia, dejando al descubierto la tensión entre su estilo y el talento creativo que tiene a su disposición.




