Incendios en Chubut: El INTA asiste al ganado sin pasturas naturales.
La catástrofe ígnea que azota a la cordillera en Chubut no solo ha transformado el paisaje, sino que ha puesto en jaque la subsistencia de la actividad ganadera local.
Con miles de hectáreas de pastizales reducidas a cenizas, los productores se enfrentan al desafío de alimentar a una hacienda que ha perdido su fuente natural de sustento. Ante esta emergencia, equipos técnicos han desembarcado en territorio para coordinar una transición nutricional forzada, buscando salvar a los animales que lograron sobrevivir a las llamas pero que ahora se encuentran en un escenario de desierto alimentario.
Planificación estratégica y diagnóstico de la hacienda
El trabajo de campo se desarrolla en una carrera contra el tiempo para organizar los recursos remanentes. Según EQS Notas, el INTA Esquel lidera actualmente la asistencia a los damnificados, enfocándose en un diagnóstico preciso de las existencias.
Nicolás Nagahama, director de la Estación Experimental Esquel del INTA, precisó que la situación es compleja debido a la dispersión del ganado: “En promedio, alrededor del 40% de los animales todavía no ha sido encontrado, ya que muchos permanecen en las veranadas y el acceso es muy difícil. Hoy estamos trabajando con el 60% de los bovinos que han aparecido”.
Para los animales que ya han sido recuperados y encerrados en corrales de seguridad, la prioridad es el manejo eficiente del stock de forraje. El médico veterinario Andrés Buffoni explicó que la tarea consiste en calcular las necesidades según categorías —vacas, terneros o bueyes— para definir un plan estratégico que evite la mortandad por hambre o desnutrición en los meses venideros.
El desafío de adaptar el ganado al alimento balanceado
Uno de los obstáculos más significativos para los productores de la zona es el cambio radical en la dieta de los animales. Históricamente, la ganadería en Chubut se sustenta en el pastoreo directo y, eventualmente, en el uso de fardos. Sin embargo, la ausencia total de pasto obliga a introducir alimentos balanceados, un recurso al que el ganado no está habituado.
Nagahama señaló: “El animal está acostumbrado a comer pasto, y hoy no lo tiene. Por eso estamos asistiendo al productor para que empiece a familiarizarse con el uso del alimento balanceado, que no es algo común en la zona”.
Este proceso de adaptación no es automático. Requiere una transición gradual para que el sistema digestivo de los bovinos y equinos asimile el nuevo aporte nutricional. Además, muchos animales presentan lesiones físicas que complican su cuadro general. Según agregó Nagahama: “Hay que acostumbrar al animal a que consuma el balanceado.
Es todo un proceso en el que estamos asistiendo principalmente a bovinos y también a algunos equinos, muchos de los cuales presentan lesiones en las pezuñas debido a las altas temperaturas del suelo”.
Coordinación técnica para la supervivencia del sector
Desde el punto de vista nutricional, el uso de concentrados ofrece ventajas, pero su manejo es más riguroso. Buffoni aclaró que “el alimento balanceado ofrece un aprovechamiento nutricional mucho mayor”, aunque advirtió que en este contexto de emergencia los animales deben recibir la dieta diaria completa y no una simple suplementación. Esto implica una logística diaria de distribución y una capacitación constante para los pobladores rurales.
La red de apoyo cuenta también con la colaboración de veterinarios del sector privado, quienes se han sumado a las tareas de planificación y seguimiento sanitario. El objetivo final es estabilizar a la hacienda mientras se evalúa el tiempo de recuperación de los campos, un proceso que dependerá de las condiciones climáticas y de la capacidad de resiliencia del suelo tras el paso del fuego.




