Argentina a la espera de Trump para sellar el acuerdo con EE. UU.
El inicio de febrero de 2026 marca un momento decisivo para la política exterior y comercial de la administración de Javier Milei. Tras meses de negociaciones bajo un acuerdo marco establecido a finales del año pasado, el Gobierno nacional aguarda con expectativa una definición de la Casa Blanca para concretar la firma definitiva de un tratado de comercio bilateral con Estados Unidos.
El tablero geopolítico se ha movido recientemente con acciones concretas en Centroamérica, lo que alimenta las esperanzas en los despachos oficiales de Balcarce 50 sobre un anuncio inminente que podría cambiar el rumbo de las importaciones y exportaciones locales.
El «póker» de países y la señal de Washington
La estrategia de Donald Trump en la región comenzó a materializarse esta semana, generando un efecto espejo en las expectativas argentinas. Según Diario de Cuyo, la firma del acuerdo comercial recíproco entre Estados Unidos y El Salvador, concretada por el representante Jamieson Greer y la ministra de Nayib Bukele, María Luisa Hayem, marca el inicio del cronograma para el grupo de cuatro naciones (Argentina, Ecuador, Guatemala y El Salvador) que suscribieron el pacto marco en noviembre. Esta señal de Washington es interpretada por el empresariado y el Gobierno como el preámbulo de una semana de novedades intensas.
A pesar del hermetismo que rodea las conversaciones para evitar roces diplomáticos con la administración republicana, se sabe que el canciller Pablo Quirno viajará a la capital estadounidense en los próximos días. Aunque la agenda oficial se centra en temas energéticos y foros de pensamiento, la proximidad del anuncio final sobrevuela cada encuentro. La administración de Milei sostiene que la firma está «cerca de concretarse», supeditada ahora a los tiempos políticos y técnicos que disponga la Casa Blanca en su ajedrez global.
El conflicto por los medicamentos y la propiedad intelectual
No todo es sintonía política; la letra chica del acuerdo presenta obstáculos significativos que han dilatado los plazos. El punto más álgido de la conversación gira en torno al patentamiento de productos farmacéuticos y la propiedad intelectual. Washington presiona para que Argentina levante barreras arancelarias y regulatorias que faciliten el ingreso de fármacos producidos en Estados Unidos, una medida que choca de frente con los intereses de los laboratorios nacionales, quienes ejercen un fuerte lobby interno para proteger su cuota de mercado.
La resolución de este conflicto es clave para que Argentina pueda acceder a los beneficios del esquema de eliminación de barreras no arancelarias que ya comenzó a regir para otros países de la región. El Gobierno enfrenta el desafío de equilibrar la apertura comercial prometida con la protección de sectores industriales sensibles. Mientras tanto, la mirada está puesta en el Salón Oval: cuando la Casa Blanca lo disponga, el acuerdo comercial con Estados Unidos será una realidad, cerrando un ciclo de alineamiento estratégico que la Casa Rosada considera fundamental para la reactivación económica del país.




