La escalada bélica en Medio Oriente ha puesto en alerta máxima a las principales potencias europeas
Este sábado, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, solicitó formalmente una convocatoria de urgencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU). El mandatario advirtió que el intercambio de ataques directos entre Estados Unidos e Israel contra Irán, y las posteriores represalias de Teherán, representan una amenaza sin precedentes para la paz global.
El riesgo de un conflicto a escala internacional
A través de sus canales oficiales, Macron fue tajante al señalar que la actual situación «es peligrosa para todos» y que la violencia en la región «debe detenerse» de inmediato. El jefe de Estado francés manifestó su profunda preocupación por las consecuencias humanitarias y geopolíticas que podría acarrear una guerra abierta entre estas potencias.
Según información difundida por el medio Perfil, el impacto real de los bombardeos masivos efectuados por las fuerzas combinadas de Washington y Tel Aviv aún es incierto, mientras que la respuesta de la república islámica que lidera Alí Jamenei ya ha impactado en varios países que albergan bases estadounidenses.
La diplomacia europea busca frenar la guerra
La intervención de Francia busca establecer una mesa de diálogo antes de que la situación se vuelva irreversible. Macron subrayó que el estallido de este conflicto conlleva «graves consecuencias» para la seguridad internacional, afectando no solo el equilibrio en Medio Oriente sino también los mercados energéticos y la estabilidad en Europa.
Mientras el Consejo de Seguridad de la ONU evalúa el llamado urgente de París, los reportes indican que Irán continúa lanzando misiles hacia puntos estratégicos en la región, lo que dificulta las tareas de mediación. La mirada del mundo está puesta ahora en la respuesta de las Naciones Unidas para intentar frenar una espiral de violencia que parece no tener techo.




