En un anuncio de última hora, el presidente francés Emmanuel Macron confirmó este jueves que Francia ejercerá su voto en contra del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur.
La decisión, que se hará efectiva este viernes 9 de enero en la votación de Bruselas, se produce en medio de fuertes protestas de los agricultores franceses en París y tras intensas negociaciones. A pesar del rechazo galo, las perspectivas para el bloque sudamericano no son del todo negativas.
Según DW, Macron justificó su postura basándose en «un rechazo político unánime al acuerdo» expresado en su país, haciendo referencia a los recientes debates en la Asamblea Nacional y el Senado. En un comunicado, el mandatario advirtió que la posible firma del pacto «no es el fin de esta historia» y prometió seguir luchando para que la Comisión Europea ponga en marcha «las medidas que ha prometido para proteger a los agricultores franceses» .
La presión de los tractores: protestas en el corazón de París
El anuncio de Macron no fue aislado, sino la respuesta a una enorme presión interna. Horas antes, cientos de agricultores franceses, conducidos por unos 100 tractores, irrumpieron en París y se concentraron en puntos emblemáticos como la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo para exigir el rechazo al acuerdo UE-Mercosur.
Los manifestantes, convocados por organizaciones como la Coordinación Rural, expresaron un profundo temor a que la entrada de productos agropecuarios sudamericanos –como carne, azúcar y etanol– a precios más competitivos ponga en riesgo la viabilidad de sus explotaciones . «Ya no habrá que pensar que nuestros jóvenes se instalen [en las explotaciones], porque ya no será viable», declaró Pascal, un ganadero del centro de Francia, en referencia a las diferentes normas de producción .
El pacto avanza pese a todo: Italia da un giro clave
El histórico acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, negociado por más de un cuarto de siglo, avanza pese al rechazo francés. Un giro clave explica este impulso: Italia decidió retirar su oposición al tratado. El cambio de postura de Roma ocurrió después de que la Comisión Europea ofreciera nuevas y significativas concesiones destinadas al sector agrícola europeo.
Para conseguir el apoyo italiano, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó una propuesta concreta. Ofreció adelantar hasta 45.000 millones de euros de fondos de la Política Agrícola Común (PAC) para el período 2028-2034. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, recibió esta oferta «con satisfacción». Este compromiso económico bastó para convencer al gobierno de Italia. Así, un firme opositor se transformó en un aliado crucial, allanando el camino para lograr la mayoría cualificada que necesita el tratado para ser aprobado.
Un escenario complejo para Argentina y el Mercosur
El voto negativo de Francia envía un mensaje político fuerte y claro. Sin embargo, en términos prácticos, su impacto podría ser menor.
Para bloquear el acuerdo de manera efectiva, Francia necesita conseguir aliados. Necesita formar una «minoría de bloqueo» junto con al menos otros tres países. Juntos, estos países deben representar más del 35% de la población total de la Unión Europea. Actualmente, este escenario luce poco probable, especialmente después de que Italia decidió cambiar su postura y darle su apoyo al tratado.
Sabemos que otros países, como Irlanda, Hungría y Polonia, planean votar en contra junto con Francia. Pero incluso sumando sus votos, la oposición no parece tener la fuerza suficiente para detener el proceso. Por el otro lado, potencias clave como Alemania y España respaldan el acuerdo con firmeza. Ambos países ven en este pacto una gran oportunidad para industrias exportadoras estratégicas, como la automotriz y la del vino.
Para Sudamérica, y en particular para el Mercosur, este momento es de luces y sombras. La postura de Francia deja al descubierto la principal resistencia que encuentran en Europa: la fuerte protección que existe sobre el sector agrícola comunitario. No obstante, las negociaciones recientes han logrado importantes concesiones. Además, la mayoría de los países miembros de la UE ahora apoya avanzar con lo que sería la mayor área de libre comercio del planeta.
El «no» de Francia es una advertencia poderosa, que surge desde el corazón mismo de la agricultura europea. Pero no parece que vaya a ser un obstáculo definitivo. Con el apoyo de Italia y de la mayoría de los países, el histórico tratado se encamina hacia su aprobación final. Eso sí, este camino está lleno de tensiones. La batalla por establecer reglas claras y estándares de producción para proteger a los productores europeos está lejos de terminar.
Para Argentina y sus socios del Mercosur, recibir el visto bueno final en Bruselas significaría abrir una puerta enorme. Representaría el acceso a un mercado masivo y la oportunidad de una relación comercial más profunda con Europa. Sin embargo, sería una puerta con un umbral muy alto, lleno de condiciones específicas y con un socio europeo que aún mantiene profundas reservas sobre cómo se implementará el pacto.