La fabricante de neumáticos cerró su planta en San Fernando tras una caída del 34,8% en las importaciones y una baja del 38,3% en los precios en dólares. En 2024 ya había registrado pérdidas por más de US$ 30 millones y operaba al 30% de su capacidad. La apertura importadora impulsada por el gobierno de Milei impactó de lleno en la industria local.
El cierre definitivo de la fabricante de neumáticos Fate no fue un evento repentino, sino el resultado de una erosión sistemática de la competitividad que la empresa venía denunciando desde mayo de 2024. El aluvión importador, proveniente especialmente de China, obligó a la firma local a reducir los precios y perder margen de ganancia hasta hacer insostenible la producción.
La importación de neumáticos entre 2023 y 2025, como parte de la apertura comercial que propició el gobierno de Javier Milei, creció 34,8% en promedio, provocando que los precios exhiban una merma de 38,3% en dólares y de 42,6% en pesos, según reflejó un informe de la consultora PxQ. Según Noticias Argentinas.
El beneficio para los consumidores y el costo para la industria
El beneficio de la reducción de los valores para los consumidores contrastó con el impacto que produjo en las fábricas de producción nacional, a partir de las desventajas competitivas y la consecuente pérdida de rentabilidad. Mientras los precios caían, los costos de producción locales se mantenían o aumentaban, profundizando la brecha.
En este marco, durante 2024, Fate solicitó la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis, exponiendo una caída de la demanda interna superior al 30% y pérdidas por más de 30 millones de dólares en el primer semestre.
Los argumentos de la empresa en 2024
Ante ese escenario, la compañía propiedad de la familia Madanes Quintanilla despidió a casi 100 trabajadores, aludiendo que existe una «abusiva sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias para el pago de insumos del exterior, deficiente infraestructura, sobrecostos derivados de la legislación del trabajo, baja productividad laboral, ausentismo, elevada conflictividad gremial».
Asimismo, planteaba que «como efecto de estas asimetrías, el costo final de los productos que manufactura la empresa es muy superior al de neumáticos fabricados en otros países» y remarcaba: «La consecuencia es una brecha de competitividad insalvable que torna imposible continuar exportando los productos que la empresa fabrica en la Argentina a mercados en los que nuestra marca está presente desde hace décadas».
El impacto de las importaciones récord
En ese panorama, a mitad de 2025, las firmas que fabrican en la Argentina, como Fate, se vieron obligadas a bajar un 15% sus precios, tras el récord en el ingreso de neumáticos desde el exterior. En mayo del año pasado, las importaciones de cubiertas para autos, camionetas, camiones o buses alcanzaron las 869.525 unidades.
La competencia con productos importados, especialmente de origen asiático, se volvió imposible de sostener para la industria local. La planta de San Fernando, que llegó a producir 6.000 cubiertas por día en sus momentos de mayor actividad, terminó funcionando a apenas el 30% de su capacidad instalada.
Una crisis anunciada
El cierre de Fate, que deja a más de 900 trabajadores en la calle, no fue un rayo en cielo sereno. La empresa venía advirtiendo desde hacía casi dos años sobre la insostenibilidad de su situación, en un contexto de apertura importadora, caída de la demanda interna y pérdida de competitividad estructural.
Los números son contundentes: 34,8% más de importaciones, 38,3% menos de precios en dólares, US$ 30 millones de pérdida en un semestre y una capacidad ociosa del 70% . Detrás de cada cifra hay una familia, un trabajador, una historia que ahora deberá reescribirse lejos de la fábrica que durante 80 años fue sinónimo de industria nacional.




