El empleo en el sector de Comercio y Servicios crece levemente en el país.
El mercado laboral argentino ha mostrado señales de resiliencia en uno de sus pilares fundamentales. Según los últimos reportes sectoriales, la actividad comercial y de servicios ha logrado mantener una tendencia de crecimiento marginal a pesar del complejo escenario económico nacional. Este repunte, aunque moderado, refleja una estabilización en la contratación de personal asalariado, marcando un contraste con la volatilidad registrada en otros periodos y posicionando al sector como un refugio relativo para el empleo formal.
Datos del acumulado anual y la dinámica de contratación
Un informe detallado de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), basado en los registros oficiales de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, reveló que la dotación promedio de personal experimentó una mejora del 0,2% en el acumulado de los primeros diez meses del año anterior. Según Fashion Network, esta leve suba es el resultado de un proceso de incorporación neta de 6.841 trabajadores registrados en comparación con el mismo período del ciclo previo.
En términos absolutos, el universo de asalariados en este rubro alcanzó la cifra de 4.205.031 personas. Esta estadística es clave para entender la magnitud del sector, que continúa siendo el mayor empleador del sector privado en Argentina. La capacidad de absorber nuevos trabajadores en un contexto de incertidumbre sugiere que las empresas de servicios han buscado preservar sus estructuras operativas para responder a la demanda interna.
Desempeño dispar entre el comercio y la intermediación financiera
Al profundizar en los datos por rama de actividad, se observa que la recuperación no ha sido uniforme, presentando resultados sumamente dispares. El rubro de “Comercio y reparaciones” se destacó como el motor principal de esta mejora, siendo el único segmento del sector que mostró una expansión interanual positiva en la comparación de octubre, con un crecimiento del 0,3% en su plantilla de personal.
Por el contrario, otros sectores enfrentaron retrocesos significativos que equilibraron la balanza general hacia la baja o el estancamiento. El caso más crítico fue el de la “Intermediación financiera”, que registró la mayor contracción del periodo con una caída interanual del 2,2%. Esta reducción en el sector bancario y financiero responde, según analistas, a la creciente digitalización de los servicios y a la reestructuración de costos operativos en las entidades tradicionales.
A pesar de estas asimetrías, el saldo general sigue siendo positivo, lo que brinda una base de previsibilidad para el inicio del ciclo 2026. La estabilidad del empleo en el comercio minorista y mayorista es un indicador vital para el consumo, permitiendo proyectar una base de ingresos para más de cuatro millones de familias argentinas que dependen directamente de esta actividad.




