El salario promedio del sector privado formal cerró diciembre en $1,798,332, según Noticias Argentinas, aunque los datos reflejan un mercado laboral profundamente fragmentado entre formales e informales.
Un informe basado en datos oficiales y de consultoras revela que el salario bruto promedio en el sector privado registrado alcanzó los $1,798,332 en diciembre de 2025. Sin embargo, esta cifra esconde una realidad compleja y desigual.
Según Noticias Argentinas, mientras los trabajadores formales lograron en el año un frágil «empate» con la inflación, los informales experimentaron una fuerte pero insuficiente recuperación, partiendo de una base muy baja. Este escenario se desarrolla en un mercado laboral donde la informalidad alcanza a casi la mitad de los trabajadores, marcando uno de sus peores niveles en casi dos décadas.
Salarios formales: un año de estabilización sin recuperar el poder adquisitivo
El Instituto de Desarrollo Económico y Social Argentino (IDESA) estima que el salario privado registrado creció aproximadamente un 24% entre diciembre de 2024 y octubre de 2025. Dado que la inflación en ese mismo período fue del 25%, el análisis concluye que, estadísticamente, el salario formal le «empató» a la inflación en 2025. Esto significa que, tras años de pérdida, se logró contener la caída del poder adquisitivo, pero sin recuperar el terreno perdido en años anteriores.
Los rangos salariales publicados muestran la centralidad de los perfiles técnicos y operativos: un técnico de mantenimiento podía percibir entre $1.45 y $1.8 millones, un administrativo entre $1 y $1.4 millones, y un operario de depósito entre $820,000 y $990,000.
La paradoja del salario informal: gran recuperación que solo vuelve al punto de partida
El dato más llamativo del año lo protagonizaron los trabajadores informales. Según el Índice de Salarios del INDEC, a octubre de 2025 el salario informal había crecido un 84% interanual, superando en 48 puntos a la inflación. Este crecimiento significó que el salario promedio de un trabajador informal se ubicara en el orden de los $500,000 en 2025, una mejora sustancial desde los $300,000 de 2024.
No obstante, IDESA aporta una perspectiva histórica crucial: este notable repunte solo llevó el poder adquisitivo del salario informal de vuelta a niveles equivalentes a los de 2004 o 2020 (año de pandemia). Luego de una bonanza entre 2004 y 2012, el salario real informal sufrió un derrumbe continuo hasta 2024. La fuerte recuperación de 2025, por lo tanto, no es más que un retorno al punto de partida de hace dos décadas.
La «tragedia argentina»: informalidad masiva que condiciona el futuro
El verdadero problema estructural que subyace a estas cifras salariales es la magnitud de la informalidad. Diversos informes coinciden en que cerca de la mitad del mercado laboral argentino es informal. Este no es un fenómeno marginal, sino una característica estructural que, según IDESA, «flota cierto ambiente a malaria» en el tema laboral.
La informalidad afecta desproporcionadamente a los jóvenes (alcanza al 67% de los trabajadores entre 16 y 24 años), a quienes tienen menor nivel educativo y a regiones como el Noroeste y Cuyo, donde supera el 50% de la población ocupada. Además, el 80% de estos trabajadores informales se concentra en microempresas de menos de 10 empleados, un sector que enfrenta grandes dificultades para soportar los costos de la formalidad.
Un futuro incierto entre la precarización y las reformas pendientes
El mercado laboral argentino se encamina hacia 2026 mostrando signos de una profunda redefinición. Especialistas advierten que el crecimiento del empleo reciente se explica casi exclusivamente por el auge del cuentapropismo informal, mientras el empleo asalariado registrado en empresas privadas permanece estancado.
La expectativa de una posible reforma laboral genera debates sobre su efectividad para revertir esta tendencia. Analistas como los de IDESA argumentan que cualquier proyecto serio debe enfocarse en las pymes, eximiéndolas de convenios colectivos rígidos y aliviando las cargas patronales, ya que es en ese sector donde se genera la mayor parte del empleo no registrado. En un contexto donde la mitad de los trabajadores opera en la informalidad, las políticas futuras no solo definirán números estadísticos, sino la calidad de vida y la protección social de millones de argentinos.




