Se suspende cumbre de gobernadores por el debate de la reforma laboral.
La tensión política entre las provincias y el Poder Ejecutivo Nacional ha sumado un nuevo capítulo de incertidumbre este miércoles. La reunión de gobernadores prevista para realizarse en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), con el fin de unificar una postura frente al proyecto de reforma laboral del Gobierno, fue suspendida de forma inesperada.
Este encuentro era considerado clave para definir el destino legislativo de la iniciativa en el Congreso, pero las negociaciones de último momento y las divergencias sobre la letra chica del paquete fiscal terminaron por desactivar la convocatoria.
Negociaciones de último momento y el rol de Diego Santilli
La postergación del encuentro no fue casual y respondió a una intensa actividad en los despachos oficiales. Según Canal 12 Web, el ministro del Interior, Diego Santilli, encabezó una serie de llamados estratégicos que terminaron por desarticular la cumbre en el CFI. Trascendió que el funcionario mantuvo comunicaciones directas con mandatarios de peso como Ignacio Torres (Chubut), Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), buscando enfriar la resistencia en bloque y abrir canales de diálogo individuales.
Pese a que figuras como Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Martín Llaryora (Córdoba) ya habían confirmado su participación, la presión del ala política de la Casa Rosada surtió efecto. Mientras el cónclave provincial se caía, la Mesa Política del Gobierno se reunía en Balcarce 50 para evaluar los avances de las reformas en el marco de las sesiones extraordinarias, manteniendo firme la expectativa de llevar el debate al recinto el próximo 11 de febrero.
El conflicto por el impuesto a las Ganancias y la coparticipación
El núcleo de la discordia no reside únicamente en los cambios en la legislación laboral, sino en el impacto que estos tienen sobre las arcas provinciales. Varios gobernadores han manifestado su profunda preocupación por la intención del oficialismo de reducir las alícuotas del impuesto a las Ganancias que pagan las empresas. Al ser un tributo coparticipable, cualquier recorte en la recaudación afecta de manera directa el flujo de fondos que llega a las provincias para sostener el gasto público y los salarios.
Esta postura defensiva era impulsada originalmente por el bloque de mandatarios peronistas, entre ellos Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Gildo Insfrán (Formosa). Sin embargo, el reclamo por los fondos coparticipables ha permeado incluso en los bloques aliados, lo que obligó al ministro Santilli y al ministro de Economía, Luis Caputo, a renegociar las condiciones fiscales para evitar que el proyecto de reforma laboral sufra un revés contundente en el Congreso Nacional.




