Diego Valenzuela encabezará la nueva Agencia de Seguridad Migratoria.
El mapa político y el esquema de control fronterizo en Argentina atraviesan una transformación profunda. La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, ratificó este miércoles la designación de Diego Valenzuela al frente de la estructura que reemplazará a la actual Dirección Nacional de Migraciones. El ex intendente de Tres de Febrero y actual senador bonaerense asumirá el liderazgo de un organismo que cambia de órbita y de paradigma, dejando de ser una dependencia administrativa para convertirse en una pieza clave de la estrategia de seguridad nacional.
Un giro estratégico: Migraciones bajo la órbita de Seguridad
La integración de la gestión migratoria al Ministerio de Seguridad responde a un plan que la cartera venía diseñando hace meses. Según Noticias Argentinas, el objetivo es dotar al área de un perfil mucho más punzante y operativo, enfocado en el combate contra el crimen trasnacional.
“La Dirección Nacional de Migraciones se incorporó al Ministerio de Seguridad Nacional. Esto era algo que veníamos planteando hace tiempo. No es gratuito que se integre a Seguridad precisamente porque hace parte de la política de seguridad nacional y estamos conformando lo que vendría a ser una futura agencia de seguridad migratoria», expresó la ministra Monteoliva de manera textual.
Este cambio busca unificar la inteligencia criminal con el control de fronteras, permitiendo una respuesta más ágil ante amenazas externas. La ministra confirmó que la incorporación formal de Valenzuela a su equipo de trabajo se concretará «una vez que salga el decreto», paso administrativo que oficializará la nueva estructura de la Agencia de Seguridad Migratoria.
Autonomía operativa y control estricto de antecedentes
El perfil de Diego Valenzuela para este cargo está vinculado a la necesidad de implementar políticas de control más rigurosas en los puntos de ingreso y egreso del país. La nueva agencia no solo buscará prevenir delitos, sino que profundizará la identificación y deportación de extranjeros que posean antecedentes penales o se encuentren en situación irregular. Esta impronta busca responder a una demanda social de mayor orden en el flujo migratorio, vinculándolo directamente con la prevención del delito en territorio argentino.
Asimismo, uno de los desafíos que enfrentará Valenzuela será la búsqueda de autonomía para el organismo. Se pretende que la agencia funcione como un ente «desconcentrado», lo que le otorgaría una independencia presupuestaria y operativa superior a la que tenía la estructura ministerial previa.
Este estatus permitiría una gestión más eficiente de los recursos destinados al equipamiento tecnológico de los pasos fronterizos y a la formación de cuadros técnicos especializados en seguridad migratoria, consolidando una barrera más sólida contra el narcotráfico y la trata de personas.




