Alerta en Casa Rosada: un policía armado protestó frente a Balcarce 50.
Una mañana de extrema tensión se vivió en el corazón político de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Un efectivo de la Policía Federal Argentina (PFA) rompió con la cotidianeidad de la Plaza de Mayo al apostarse frente a las rejas perimetrales de la Casa de Gobierno para iniciar una manifestación unipersonal.
La situación encendió las alarmas de la Casa Militar y de las fuerzas de seguridad federales, no solo por la ubicación estratégica del reclamo, sino porque el agente se encontraba uniformado y portando su arma reglamentaria a la vista, lo que obligó a una vigilancia estrecha de sus movimientos.
Identidad y procedencia del efectivo policial
El protagonista de este inusual incidente fue identificado como Miguel Ángel Montiel, un suboficial que ostenta el rango de Cabo dentro del escalafón de la PFA. Según Noticias Argentinas, Montiel se desempeña actualmente en la Comisaría Belgrano Norte de la Capital Federal y se encuentra en situación de actividad. Hasta el momento, las autoridades intentan determinar si el cabo abandonó sus funciones operativas de manera intempestiva para dirigirse a la sede del Poder Ejecutivo o si aprovechó su franco de servicio para realizar el planteo.
El reclamo: denuncias por irregularidades institucionales
Con una pancarta en mano y un semblante firme, el efectivo buscó visibilizar un conflicto que, según sus propias palabras plasmadas en el cartel, involucra «irregularidades en la Institución». La protesta de Montiel apunta a denunciar presuntos manejos indebidos y fallas estructurales dentro de la cúpula o el funcionamiento interno de la Policía Federal Argentina. Al elegir Balcarce 50 como escenario, el suboficial logró que su denuncia interna escalara rápidamente a la agenda pública nacional, exponiendo el malestar que atraviesa a sectores de la fuerza.
La protesta unipersonal de Montiel generó un despliegue preventivo inmediato para evitar cualquier tipo de incidente mayor, dada la presencia de su armamento reglamentario. Mientras el efectivo permanecía frente a la reja, se iniciaron gestiones para que depusiera su actitud y canalizara sus reclamos a través de los estamentos administrativos correspondientes. El hecho reabre el debate sobre las condiciones laborales y los mecanismos de denuncia interna dentro de las fuerzas de seguridad federales, en un contexto de alta sensibilidad política y social en todo el país.




