Crisis en Cholila: el fuego avanza y destruye cinco viviendas.
La localidad de Cholila atraviesa uno de sus momentos más dramáticos debido a la ferocidad de los incendios forestales que azotan la región. La situación, lejos de estabilizarse, se mantiene en un estado de alerta roja debido a la persistencia de focos activos que desafían los esfuerzos de los brigadistas.
Las condiciones climáticas, caracterizadas por altas temperaturas y una sequía extrema, han configurado un escenario donde la naturaleza parece indomable, obligando a las autoridades a redoblar los recursos mientras la comunidad observa con angustia el avance de las llamas sobre el bosque nativo.
«El fuego no está controlado para nada»: la advertencia oficial
El panorama actual es de una complejidad extrema y las autoridades locales no ocultan la gravedad del evento. Según El Chubut, la situación en la zona continúa siendo crítica y el operativo de contención se ve limitado por factores meteorológicos adversos que impiden un progreso definitivo sobre las líneas de fuego.
El intendente de la localidad, Silvio Boudargham, fue tajante en sus declaraciones al afirmar que “el fuego no está controlado para nada”, una frase que resume la impotencia frente a la magnitud del siniestro que ya ha dejado huellas irreparables en el paisaje y la infraestructura local.
Hasta el momento, se ha confirmado la destrucción total de cinco viviendas. Afortunadamente, no se registra un riesgo inmediato para otros cascos urbanos en este preciso instante, aunque el monitoreo es permanente.
El jefe comunal explicó que las familias damnificadas fueron evacuadas de manera preventiva; algunas encontraron refugio en hogares de familiares, mientras que el municipio garantizó el alojamiento para aquellos que quedaron sin techo. Por su parte, el gimnasio municipal ha sido acondicionado para servir como base de operaciones y descanso para los cientos de brigadistas que llegan desde distintos puntos del país.
Emergencia hídrica y asistencia a los productores locales
A la catástrofe ígnea se le suma una problemática estructural que agrava la situación: la falta de agua en la red local. El municipio trabaja contrarreloj para resolver este déficit que afecta tanto el combate del fuego como el consumo humano.
Para mitigar esta carencia, Boudargham adelantó que en los próximos días se incorporarán nuevas perforaciones a la red hídrica, buscando aliviar la presión sobre el sistema actual. Esta medida es vital no solo para la logística del operativo, sino para la subsistencia de los vecinos que enfrentan el humo y las cenizas de manera constante.
Asimismo, el impacto económico sobre el sector productivo es significativo. El Gobierno provincial, en conjunto con el municipio, ha iniciado la distribución de pasturas para asistir a los productores que han perdido sus campos de pastoreo bajo las llamas, intentando salvar al ganado sobreviviente. El operativo cuenta con el apoyo de bomberos, voluntarios y medios aéreos que realizan lanzamientos estratégicos, a la espera de un cambio en la dirección del viento y la llegada de precipitaciones que permitan, finalmente, comenzar a hablar de una etapa de control.




