El Gobierno de Javier Milei acusó al kirchnerismo de instalar un relato falso sobre la dictadura a 50 años del golpe de 1976.
A medio siglo de la ruptura del orden constitucional en Argentina, la administración de Javier Milei ha lanzado una fuerte ofensiva dialéctica dirigida a cuestionar la narrativa histórica consolidada durante los mandatos de Néstor y Cristina Kirchner. Mediante un comunicado oficial y la difusión de piezas audiovisuales, el Ejecutivo nacional denunció la instalación de un relato sesgado sobre los hechos ocurridos a partir del 24 de marzo de 1976, fecha en la que María Estela Martínez de Perón fue desplazada del poder por la Junta Militar.
La postura oficial busca introducir una mirada que incluya la violencia política previa al golpe, enfocándose en las acciones de organizaciones guerrilleras que operaron durante la década de los setenta. Según la visión que emana de la Casa Rosada, la historia ha sido contada de forma incompleta, omitiendo las víctimas de los ataques perpetrados por grupos como Montoneros y el ERP. Esta estrategia de comunicación, que el Gobierno define como una búsqueda de la «verdad completa», ha generado un profundo rechazo en los sectores que tradicionalmente lideran las conmemoraciones del Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia.
En este contexto, el oficialismo sostiene que el kirchnerismo utilizó la política de Derechos Humanos como una herramienta de construcción política para legitimar su gestión, dejando de lado una reconciliación nacional basada en el reconocimiento de todos los bandos en conflicto. La tensión se ha trasladado a las calles y a las redes sociales, donde funcionarios de La Libertad Avanza ratificaron que no aceptarán imposiciones ideológicas sobre el pasado reciente. Con estas declaraciones, el Gobierno de Milei rompe con décadas de consenso institucional sobre el enfoque del terrorismo de Estado, planteando un escenario de fuerte polarización sobre la memoria histórica argentina.




