La guerra entre el eje liderado por EE.UU. e Israel contra Irán sumó este viernes un nuevo capítulo de extrema violencia
Durante la madrugada, una tercera oleada de misiles iraníes impactó en zonas residenciales del norte de Israel, dejando un saldo de 58 personas heridas y cuantiosos daños materiales. El ataque se produce en represalia a la ofensiva conjunta iniciada el pasado 28 de febrero.
Los misiles impactaron cerca de viviendas y provocaron incendios. Entre los heridos hay 27 menores de edad trasladados a hospitales de Afula y Haifa.
Impactos en zonas residenciales y operativo de rescate
El servicio de emergencia Magen David Adom (Estrella de David Roja) informó que la mayoría de los heridos presentan lesiones leves por cristales rotos y metralla, a excepción de una mujer de 34 años cuyo estado es «moderado» debido a heridas en la espalda. Los proyectiles cayeron cerca de un complejo de cuatro viviendas, destruyendo severamente una de ellas y provocando un incendio que se extendió hacia campos abiertos en la zona de Nof HaGalil.
Según consignó el medio Ámbito, el operativo médico incluyó el despliegue de unidades de cuidados intensivos para terrenos complejos. Además de los heridos físicos, los equipos sanitarios debieron asistir a 15 personas por cuadros de ansiedad aguda tras las explosiones que sacudieron la región durante la madrugada.
Hospitales en alerta y despliegue militar
El sistema de salud israelí se encuentra bajo máxima presión. El Emek Medical Center en Afula recibió a 30 pacientes, mientras que otros 28 fueron derivados al Rambam Health Care Campus en Haifa. Las autoridades destacaron que casi la mitad de los afectados son niños, lo que refleja el impacto del bombardeo en áreas civiles.
En el lugar del ataque, fuerzas de reserva de las FDI y el Comando del Frente Interno trabajan junto a los bomberos para asegurar el área y remover escombros. Mientras tanto, las autoridades militares mantienen abierta la investigación sobre la trayectoria y el tipo de proyectiles utilizados en esta nueva andanada, que marca uno de los puntos más críticos de la semana en el conflicto regional.




