El exmandatario brasileño, Jair Bolsonaro, se prepara para abandonar el hospital en las próximas horas tras una delicada internación por un cuadro de neumonía aguda bilateral
La noticia, confirmada por su equipo médico en Brasilia, llega acompañada de una resolución judicial clave: el dirigente continuará su proceso bajo un régimen de prisión domiciliaria temporal, medida otorgada para garantizar su rehabilitación física ante la gravedad de su estado respiratorio.
Una evolución favorable bajo la lupa médica
Desde su ingreso el pasado 13 de marzo al Hospital DF Star, la salud del líder conservador mantuvo en vilo a sus seguidores. El último parte médico, difundido por el doctor Brasil Caiado, calificó la evolución del paciente como “satisfactoria”. Tras completar un ciclo intensivo de antibióticos, los especialistas indicaron que su pulmón derecho ya recuperó la normalidad, aunque el izquierdo aún presenta secuelas inflamatorias.
La recuperación definitiva no será inmediata. Bolsonaro deberá someterse a sesiones de fisioterapia intensiva en su residencia para evitar complicaciones a largo plazo, como la fibrosis pulmonar. Los médicos advirtieron que un cuadro de esta magnitud puede demandar entre seis semanas y seis meses de tratamiento disciplinado, lo que obligará al expresidente a mantener un perfil bajo y monitoreo constante.
El factor judicial: 90 días fuera de la cárcel
El beneficio de la prisión domiciliaria no fue una concesión política, sino una decisión humanitaria firmada por el juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes. El magistrado, quien instruye la causa por presunto intento de golpe de Estado, autorizó un plazo inicial de 90 días para que Bolsonaro permanezca en su hogar mientras se recupera.
Este período de tres meses será crucial no solo para su salud, sino también para su situación procesal. Una vez cumplido el plazo, la Justicia brasileña revisará nuevamente su estado para determinar si regresa a una unidad penitenciaria o si se prorroga la medida. Por el momento, su entorno familiar ya acondicionó la vivienda en Brasilia para que funcione como centro de rehabilitación y, simultáneamente, como su lugar de reclusión.
Un futuro incierto entre la salud y los tribunales
A pesar del optimismo médico, el panorama para Bolsonaro sigue siendo complejo. Mientras lucha por recuperar su capacidad pulmonar plena, la sombra de las causas judiciales por golpismo continúa avanzando. El arresto domiciliario temporal le otorga un respiro frente al rigor de la cárcel, pero bajo condiciones estrictas que limitan sus movimientos y apariciones públicas, marcando una nueva etapa en la convulsionada política del país vecino.




