En un clima de máxima tensión global, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ratificó la continuidad y el endurecimiento de la ofensiva militar que su país lidera junto a Estados Unidos
Con declaraciones tajantes que resuenan en las principales cancillerías del mundo, el mandatario israelí dejó en claro que la campaña contra el régimen iraní y sus aliados está lejos de haber concluido, a pesar de los recientes golpes estratégicos.
Una ofensiva que no da tregua
Netanyahu defendió la legitimidad de los operativos actuales y subrayó la eficacia de la cooperación con la administración de Donald Trump. Durante una visita al Centro Nacional de Mando Sanitario, el líder israelí fue contundente sobre el estado de las fuerzas enemigas: «Les estamos rompiendo los huesos y aún no hemos terminado». Según la visión del mandatario, estas acciones están forzando un cambio estructural en el estatus de Israel dentro de la región.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump respaldó esta postura, asegurando que el poderío bélico de Teherán ha quedado virtualmente neutralizado. Según las afirmaciones del magnate, el régimen iraní carece actualmente de fuerza aérea, comunicaciones operativas y una marina funcional, tras los constantes bombardeos coordinados.
Operativos contra Hezbolá en el Líbano
De forma paralela al frente iraní, las Fuerzas de Defensa de Israel (DFI) intensificaron sus ataques en territorio libanés. Según informó el medio C5N, las acciones más recientes se centraron en destruir activos e instalaciones de almacenamiento pertenecientes a la asociación Al-Quard Al-Hassan, vinculada directamente a Hezbolá.
Además del desmantelamiento de depósitos, las tropas israelíes lograron neutralizar lanzacohetes que eran utilizados para realizar disparos hacia territorio soberano de Israel. Estas maniobras buscan asfixiar la logística de los grupos insurgentes mientras se consolida la ofensiva mayor contra la estructura jerárquica de Irán.
El nuevo escenario tras la muerte de Jamenei
La eliminación del líder supremo Alí Jamenei y su reemplazo por su hijo, Mojtaba, ha abierto una nueva etapa en el conflicto. Mientras Netanyahu aspira a que «el pueblo iraní se libere del yugo de la tiranía», Trump ha planteado una salida política que denomina la «solución a la venezolana», buscando una transición que garantice estabilidad y el flujo de recursos energéticos, similar a los acuerdos recientes que Washington mantiene con Caracas.
A pesar del optimismo de la Casa Blanca, que considera que los objetivos principales ya fueron cumplidos, desde Jerusalén insisten en que la presión militar no cesará hasta que la amenaza regional sea completamente erradicada.




