Juicio por jurados en Chubut: el debate entre el modelo clásico y el escabinado.
El reciente fallo contra Carolina Pardo Said, exjefa de Compras del Ministerio de Seguridad de Chubut, no solo marca un precedente en la lucha contra la corrupción provincial, sino que reaviva una discusión técnica y política fundamental: ¿quién y cómo debe juzgar a los funcionarios públicos?
La condena a un año de prisión en suspenso e inhabilitación perpetua por negociaciones incompatibles fue dictada bajo un sistema escabinado, un formato que diferencia a Chubut de otras provincias argentinas y que plantea interrogantes sobre la autonomía de la participación ciudadana.
Dos modelos en pugna: ¿Puro o Mixto?
En Argentina conviven actualmente dos visiones sobre cómo integrar a la sociedad en la administración de justicia. El análisis del caso Pardo Said permite desglosar sus diferencias estructurales:
| Característica | Modelo Clásico (Puro) | Modelo Escabinado (Mixto) |
| Integración | 12 ciudadanos legos. | Cuerpo mixto (ej: 3 jueces técnicos y 2 ciudadanos). |
| Deliberación | Los ciudadanos deliberan solos. | Jueces y ciudadanos deliberan y votan juntos. |
| Rol del Juez | Dirige el debate pero no vota culpabilidad. | Integra el tribunal, aporta rigor técnico y vota. |
| Provincias | Buenos Aires, Neuquén, Mendoza, CABA. | Chubut, Córdoba. |
| Fundamentación | El veredicto no suele ser motivado (Culpable/No Culpable). | La sentencia es fundada y redactada por los jueces. |
Chubut y la Ley XV N° 30: El saber técnico vs. la legitimidad popular
La legislación de Chubut prevé este formato mixto específicamente para delitos de corrupción. Los defensores del sistema aplicado a Pardo Said argumentan que esta «síntesis» es necesaria por la complejidad de la prueba (documentación contable, flujos de fondos, expedientes administrativos). Desde esta óptica, el juez técnico no «tulela», sino que actúa como una herramienta de claridad para el ciudadano.
Sin embargo, voces críticas de la doctrina nacional advierten sobre el riesgo de la influencia asimétrica. El interrogante es político: ¿Puede un vecino sostener una discrepancia frente a un magistrado de carrera en la intimidad de la sala de deliberación? Para este sector, el modelo clásico es el único que garantiza que el mensaje social de la condena sea propiedad exclusiva de la comunidad.
Una escuela de democracia
Más allá de la culpabilidad técnica de la exfuncionaria por direccionar fondos hacia empresas vinculadas a su círculo íntimo, el caso deja una pregunta abierta sobre el diseño de nuestras instituciones.
Como señalaba Alexis de Tocqueville, el jurado es una institución política. En Chubut, la apuesta sigue siendo la deliberación compartida: un equilibrio que busca que el fallo sea, al mismo tiempo, jurídicamente sólido y socialmente legítimo. El éxito de este modelo se medirá, en última instancia, por la confianza que la sociedad de la provincia logre depositar en sus tribunales mixtos.




